A fines de 2018, la ciudad se despertó una mañana con la noticia de que una prestigiosa escribanía había sido robada. Un par de semanas después, la fiscal y el jefe de policía llamaron a conferencia de prensapara anunciar, con bombos y platillos, que el caso estaba resuelto. Hoy, los autores, capturados en su momento, están libres. ¿Qué pasó?

Ya pasó media hora de la medianoche. Ya es el 2 de diciembre de 2018. A la esquina de calles Chacabuco y Remedios de Escalada de San Martín llegan un Citroën C4 gris y una BMW X5 negra. De los autos bajan 4 hombres y 2 mujeres. Es la esquina de la escribanía Lacorazza.

Con movimientos minuciosamente planeados, ingresan a la escribanía por una puerta que da a Chacabuco. Escalan hasta la planta alta, fuerzan una ventana, una puerta, e ingresan a la escribanía. Cortan los cables de las cámaras de video vigilancia y se apoderan del DVR. Ya pueden trabajar tranquilos.

Con ellos traen herramientas, amoladoras y taladros. Una vez frente a la caja fuerte, en el despacho de la escribana, se ponen a trabajar. Saben lo que hacen, cada uno hace lo suyo. El cofre brindado cede y logran abrir la puerta. El botín está a su disposición.

Colocan todo en bolsos, juntan el resto, y abandonan el lugar. La noche sigue su curso como si nada. Nadie sospecha nada. Con el botín repartido, cada cual sigue su rumbo. Una madre y la hija, un padre y el hijo, un uruguayo, y otro solo.

Según el primer testimonio de la escribana, los ladrones se habrían alzado con 700 mil pesos, 375 mil dólares y 19 mil euros, más el DVR con los videos y un revólver 38 Smith and Wesson.

21 de diciembre. Pasaron más de dos semanas del hecho, y la fiscal a cargo de la causa, Josefina Beheran, y el Jefe de Policía, Marcos Schmuck, llaman a conferencia de prensa. Solo confirman lo que se sabía: que el caso estaba esclarecido, y que había 5 detenidos, mientras que uno todavía estaba prófugo. También confirman lo que se sospechaba: nadie sabía cuánto se habían robado en realidad.

Es el 21 de abril de 2019. Pasaron casi 5 meses del hecho.  Son las 7 de la mañana. Gualeguay21 da la primicia: una comisión de la policía local, acompañada por el grupo de tareas Albatros, y otro de la Prefectura, están realizando un allanamiento en Lanús, provincia de Buenos Aires, en el cual ya se detuvo al último prófugo por el robo a la escribanía Lacorazza.

Durante un buen tiempo, los autores estuvieron detenidos, luego con prisión domiciliaria hasta que, finalmente, todos fueron liberados, quedando el caso, otrora esclarecido, impune.

Hoy, pasaron ya catorce meses de aquella noche y la gente, cada tanto, recuerda lo ocurrido y se pregunta: "¿Qué pasó?". El imaginario popular responde con las fantasías del caso, las que, a veces, resultan no ser fantasías.

En definitiva, un robo del que nadie quería decir lo robado. Un caso esclarecido pero con los autores liberados. Una fiscal y un comisario que la tenían muy clara pero que, al final, no tanto. Lo único cierto es la impunidad. ¿Porqué no llaman hoy a conferencia de prensa la fiscal Beheran y el jefe Schmuck, e informan la verdad sobre lo que pasó? ¿Acaso la ciudadanía no merece respuestas? ¿O no saben? ¿O esconden algo y apuestan al olvido?

Norman Robson para Gualeguay21