En el marco de la pandemia provocada por el coronavirus, visto que el contagio se da rápidamente de persona a persona, y atendiendo las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación al respecto poniendo al país en estado de alerta y vigilancia, el Gobernador de Entre Ríos decretó la emergencia sanitaria.

A partir de esta medida extrema, el Ejecutivo provincial alineó, tras las necesidades imperativas del caso, a todas las reparticiones provinciales, determinando como prioridades todo lo inherente a la lucha contra esta pandemia, incluso ordenándoles tomar las medidas necesarias e, incluso, adecuar las modalidades de trabajo.

Del mismo modo, a través de este decreto, se suspendieron por 30 días todos los eventos públicos programados, sean éstos deportivos, culturales, sociales o de cualquier otra índole, a la vez que faculta al Consejo General de Educación a resolver las medidas convenientes en acuerdo con el Ministerio de Salud provincial.

Este decreto, más las medidas tomadas en los diferentes municipios de la provincia, apuntan a generar un marco de prevención, el cual siempre resultará insuficiente si no se obliga a aislarse a aquellos que podrían haberse contagiado. Tan es así que se sabe de casos positivos y otros aún negativos que hicieron su vida normalmente al volver al país comprometiendo gravemente a aquellos con que tuvieron contacto.

Gualeguay21