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Desde hace muchos años, las salidas de emergencias en el Hospital San Antonio estaban en las calificadas manos de un grupo de enfermeros que, a falta de un servicio dentro del organigrama, operaba bajo las órdenes de la propia Dirección. Hoy, la flamante administración desmanteló dicho servicio, sacrificando la calidad y seguridad del mismo.

Según se pudo saber, la nueva Dirección del Hospital San Antonio, a cargo del Dr. Jorge García, dispuso desmantelar el servicio de Emergencias, informal en los papeles, y concentrar todo en el ya desbordado servicio de Guardia. En otras palabras, la media docena de enfermeros, todos calificados en esa tarea, dejaron de cumplir el esquema diseñado para eso y ahora comparten la responsabilidad con el resto de los enfermeros de la Guardia.

Cabe señalar que el servicio de emergencias era un servicio de enfermería exclusivo para acompañar las salidas de las ambulancias, tanto en las atenciones locales, como en las regionales, y en los viajes de larga distancia. Para cumplir con esto, seis enfermeros cumplían turnos de 24 horas cubriendo el puesto activo para salidas domésticas, el puesto activo para viajes, y dos guardias pasivas.

De acuerdo al nuevo esquema dispuesto por el Dr. García, una veintena de enfermeros se deben turnar para cumplir tareas de 8 horas, tanto dentro de la guardia como para las emergencias, pero este sistema ya está mostrando los mismos problemas que justificaron la creación informal del servicio años atrás.

Vale señalar que el enfermero de emergencias es quien, unas veces, solamente acompañado por el chófer, aborda las emergencias en la calle, en la ruta o en domicilios, y, otras veces, es el único que asiste al médico en un traslado por derivación.

Las características de este tipo de tareas requieren de profesionales preparados técnica y emocionalmente para ellas, lejos de ser las mismas que definen al enfermero de guardia que normalmente está acompañado por pares y médicos dentro de un contexto hospitalario.

Por éstas razones, a la hora de determinar la grilla de puestos a ocupar, los responsables de la guardia se encuentran, por un lado, con la resistencia de unos a subirse a la ambulancia, y, por el otro, la falta de preparación de otros para cumplir con la tarea. Todo esto se complica aún más en turnos de solo 8 horas que establece la ley de enfermería.

De este modo, a la hora de un accidente, o de un traslado, la víctima o el enfermo ven libradas a la suerte su integridad y su seguridad, según les toque un enfermero calificado, uno que no lo está tanto, uno que no quiere estarlo, o ninguno.

Según se desprende de los antecedentes del caso, de la opinión de los profesionales, y de cómo se procede en otros hospitales, sería necesario, por un lado, restablecer el servicio según el viejo sistema, y, por el otro, realizar las gestiones necesarias para la creación de un servicio de emergencia con todas las de la ley. Al mismo tiempo, todos coincidieron, también, en la necesidad de formar nuevos enfermeros en lo específico de la emergencia.

Norman Robson para Gualeguay21