En la mañana de hoy martes, vecinos del Club Yaguarí fueron recibidos por el Intendente Federico Bogdan para acercarle un petitorio respecto de la arbitraria instalación de una antena de telefonía celular. Bogdan dejó la reunión intempestivamente frente a los justos reclamos de los ciudadanos.

Tal cual lo acordado, vecinos del Club Yaguarí se reunieron con el Presidente Municipal para plantearle sus reclamos respecto de la instalación de una antena de telefonía celular en el predio de esa institución deportiva. A ese efecto fueron recibidos en dependencias del palacio municipal.
Antes de iniciar el encuentro, como se trataba de un numeroso grupo de vecinos, el Intendente dispuso que solo recibiría a ocho, a la vez que los medios, convocados por los vecinos, fueron invitados a desalojar el lugar antes de comenzar la reunión.
Por parte de la Municipalidad, acompañaron a Bogdan, entre otros, su Secretario de Obras Públicas, Guillermo Antola, y uno de sus asesores legales, el Dr. Federico Antola, mientras que por los vecinos se destacaron las voces de Bruno Castelucchi, como vecino preocupado, y del Dr. Gastón Justet, en representación de una de las damnificadas.
Cabe señalar que la instalación de esta antena, por un lado, afectó concretamente a residencias vecinas, con rotura de paredes y pisos, y, por el otro, impactaría, según el reclamo, en la salud y tranquilidad del vecindario, a la vez que afectaría los valores de las propiedades.
En función de esto se centró el reclamo al Poder Ejecutivo local, el cual fue detallado en un petitorio escrito, y donde se le pide la intervención para parar la obra e instalación de la cuestionada antena. Fundan ese pedido en que no fueron advertidos ni consultados previamente, que no hay estudio alguno sobre su impacto ambiental, que afectaría la salud, que que contaminaría de forma visual y electromagnética, y que desvalorizaría las propiedades cercanas.
Con estos antecedentes comenzó el encuentro, en el cual las autoridades pretendieron diluir sus responsabilidades alegando vacíos legales y cuestiones jurisdiccionales, las cuales, una a una, fueron rebatidas por Justet y Castelucchi, desnudando la ausencia del Ejecutivo en el gobierno de estas cuestiones.
Así fue que los vecinos le recordaron al Ejecutivo que, si bien las normas provincial y municipal apuntan a ordenar instalaciones como ésta, ellos son víctimas de la falta de una efectiva previsión de éstas obras en el marco del muy prometido planeamiento urbano, y del correspondiente respeto por los intereses de los vecinos puso en evidencia.
Frente a la solidez de estos argumentos, que no pudieron ser rebatidos ni técnica ni políticamente por los funcionarios, Bogdan, visiblemente ofuscado por su impotencia, y haciendo gala de su intolerancia, se retiró bufando y murmurando del lugar, dejando a los atónitos vecinos hablando solos.
Superado el bochornoso momento, los vecinos se fueron retirando de la Municipalidad a la vez que se miraban tratando de comprender qué había pasado, si había sido una estrategia de Bogdan, o, simplemente, la lógica consecuencia de su desgobierno. De una u otra manera, la desolación y el abandono seguían siendo los protagonistas, ya que ni a las autoridades de Yaguarí, ni a las de la ciudad, les importaba algo la situación provocada a los vecinos.
Gualeguay21