Según se desprende de revisar el expediente del crimen de Micaela, y su recorrido por los distintos cajones de la Justicia, la falta de pruebas contundentes sobre la participación de Pavón, y los exagerados tiempos de respuesta de la Justicia.a sus apelaciones, determinaron que hoy el Miyo "merezca" ser excarcelado.

No se trata de una cuestión antojadiza o caprichosa, sino que es el natural resultado de las características del crimen conjugadas  con la lentitud que caracteriza a nuestro sistema judicial. Recordemos.

En la madrugada del sábado 1 de abril de 2017, luego de abandonar un boliche bailable de Gualeguay, Micaela García fue secuestrada, violada y asesinada, y su cuerpo abandonado entre los arbustos de un camino rural. Su desaparición desató una intensa búsqueda, la cual terminó el sábado siguiente con Sebastián Wagner, violador serial con libertad condicional, Néstor Pavón, su amigo y patrón, y otros, detenidos.

Las distintas tareas investigativas determinaron que aquella madrugada, Wagner y otro, que podría haber sido Pavón, habían cometido el crimen, mientras que, días después del hecho, éste último había facilitado la huida del primero y entorpecido la investigación.

De ese modo, en septiembre de ese mismo año, apenas 6 meses después del hecho, la Fiscalía llevó la causa a juicio, acusando a Wagner por el crimen y a Pavón como coautor, pero, por si ésto último no resultaba, también lo acusó por encubridor.

Al cabo del juicio, al Tribunal no le quedaron dudas sobre la participación de Wagner en la autoría del crimen, pero sí sobre la de Pavón, razón por la cual le dio prisión perpetua al primero, por considerarlo autor, y solo 5 años de prisión efectiva al segundo, por encubridor, ambas de cumplimiento efectivo e inmediato.

Tanto la defensa de Pavón como la Fiscalía y la querella apelaron de inmediato la sentencia, la cual fué resuelta recién en junio de 2019, 20 meses después del juicio y 26 meses después del crimen. En ésta instancia, la Cámara de Casación Penal de Paraná ratificó, por unanimidad, la condena a Sebastián Wagner, pero ordenó anular la de Néstor Pavón y, en su lugar, realizarle un nuevo juicio en Gualeguay.

Como la defensa de Pavón apeló nuevamente la medida de Casación, días atrás, 41 meses después del crimen, 35 meses después del juicio, y 15 meses después de resuelta la primera apelación, la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia anuló ese último fallo.

Ahora bien, como en el sistema judicial argentino, a partir de que se apela una sentencia, la misma deja de ser definitiva, al enjuiciado se lo sigue presumiendo inocente, y, por lo tanto, la prisión en cumplimiento vuelve a ser preventiva.

En este caso en particular, Pavón estaba en prisión sin sentencia firme, no estaba cumpliendo ninguna pena, sino que estaba encerrado para que no se fugue, o para que no afecte la investigación, tal cual las condiciones de.la prisión preventiva.

Como, de ese modo, Pavón llevaba ya 3 años y medio de prisión preventiva, su defensa exigió al Superior Tribunal su excarcelación hasta tanto se pueda determinar, definitiva y ciertamente, su responsabilidad en el crimen de Micaela.

De todo esto se desprende que Pavón quedará libre por dos razones:

1. La Justicia no pudo probar, sin lugar a dudas, la participación de Pavón en el crimen, razón por la cual es para ésta inocente. Vale recordar que en nuestro país "todos somos inocentes hasta que se demuestra que somos culpables".

2. La Justicia se demoró, primero, 20 meses para resolver en Casación, y, después, 15 meses para resolver en el Superior, las apelaciones de la defensa de Pavón, y éste seguía preso sin saberse si era culpable o inocente

O sea, si la Justicia hubiera actuado en tiempo y forma, hoy, el caso Micaela sería cosa juzgada y no se estaría frente a un nuevo papelón jurídico entrerriano.

Norman Robson para Gualeguay21