Un día como hoy, pero 240 años atrás, el obispo de Buenos Aires erigió canónicamente la parroquia de San Antonio del Gualeguay. En principio llamada San Sebastián, con Fernando Andrés de Quiroga y Taboada como su primer cura, años más tarde, luego de una sonada disputa, la parroquia pasó a llamarse San Antonio. Para evitar más problemas, el Virrey mandó entonces al Capitán de Dragones Tomás de Rocamora, quien buscando pacificar la región fundó Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay..

Si bien la Iglesia Católica está presente en Entre Ríos desde la llegada de los primeros exploradores españoles a los ríos de la cuenca del Plata, según los distintos registros, allá por 1770, un centenar de pobladores se habian establecido en el Albardón, unos 15 km al suroeste de la actual Gualeguay, donde un tal Méndez levantó una capillita de barro y paja, y le colocó una imagen de San Antonio de Padua, que era de un catamarqueño de apellido Luna.

Al poco tiempo, a esta capillita llegó un sacerdote apellidado Miño, y el lugar comenzó a ser conocido como La Capilla, hasta que, en 1779, la región fue visitada por el nuevo obispo de Buenos Aires, Sebastián Malvar y Pinto, quien, en 1780, pidió al Virrey Vértiz y Salcedo que erigiese parroquias en los tres lugares poblados del sur entrerriano: Uruguay, Gualeguaychú y Gualeguay.

De ese modo, el 28 de setiembre de 1780, el obispo erigió canónicamente la parroquia de San Antonio del Gualeguay, junto con la del Arroyo de la China y la de Gualeguaychú, y, el 12 de noviembre de 1781, el presbítero Andrés Fernando Quiroga y Taboada llegó al Gualeguay Grande para hacerse cargo de la nueva parroquia.

Como la capilla ubicada en el Albardón se anegaba, el párroco decidió trasladarla a la Cuchilla, y elegir como santo patrono, en lugar de San Antonio, a San Sebastián, para quedar bien con el obispo. Esto originó una violenta disputa entre los pobladores, con el nuevo párroco de un lado, y con el comisionado Francisco Méndez del otro. Tal fue la virulencia del conflicto que debió intervenir el comandante de Gualeguay, Agustín Wright, a las órdenes del gobernador de Santa Fe.

A raíz de este conflicto, el Virrey comisionó en 1782 al Capitán de Dragones Tomás de Rocamora para resolverlo, encargándole, además, que elaborara un plan para asegurar la paz en el sur entrerriano fundando villas. Cumpliendo ese encargue, el 19 de marzo de 1783, Rocamora fundó la Villa de San Antonio del Gualeguay Grande, 56 manzanas ubicadas a la vera del río en un lugar intermedio entre la Capilla y la Cuchilla.

De esta manera, aquel 28 de septiembre tuvo lugar el primero de los hechos que tendrían como desenlace, por un lado, la fundación de la ciudad en 1783, y, por el otro, la construcción, iniciada en 1807 e inaugurada en 1836, del imponente templo estilo neoclásico italiano que hoy enorgullece a Gualeguay.

Norman Robson para Gualeguay21