La ciudad de Gualeguay es particularmente extensa, y, se ha desarrollado de forma desigual, haciendo que hoy pueda distinguirse, nítidamente, una Gualeguay chica de una Gualeguay grande. Un pequeño sector en el cual se concentraron las políticas públicas de las últimas décadas, y un sector enorme no tenido en cuenta por la sociedad y excluido del quehacer socioeconómico de la ciudad. ¿Qué hay en esa Gualeguay Grande?

Quienes visitan la ciudad de Gualeguay y tienen la suerte de conocer la versión completa de la ciudad, suelen sorprenderse por sus riquezas naturales y culturales, tan a mano desde las grandes ciudades, a la vez que coinciden en remarcar el poco aprovechamiento que se ha hecho de éstas ventajas a lo largo de la historia inmediata. Precisamente, uno de los objetivos de Gualeguay Late es visibilizar esas riquezas de la Gualeguay Grande y analizar su potencial en toda su dimensión.

Se trata del río y la interminable costa que determina parte de los límites de la ciudad, de esa enorme cuadricula de chacras que rodea al casco urbano, y de más de dos siglos de rica historia presente en cada metro cuadrado, todo potenciado por una ubicación geográfica privilegiada que pone estas riquezas al alcance de una gran porción de la Argentina.

Dicho de otra forma, más allá de los bulevares, y dentro de su ejido, hay otra Gualeguay: la Gualeguay Grande. Extensa, rica y diversa. Dentro de ese triángulo formado por Paso de Alonso, el Aeroclub y Puerto Ruíz, con el río por un lado, y por fuera de su planta urbana, la Gualeguay grande contiene un universo patrimonial extraordinario e inigualable en términos naturales y culturales, los cuales, fácilmente, pueden transformarse en patrimonios económicos.

Por ejemplo, los gualeyos, y quienes nos visitan, accedemos a nuestro río yendo a Paso de Alonso, a la Costanera, o a Puerto Ruíz, pero éstos lugares apenas significan un par de kilómetros de los 32,8 de costa que tiene la ciudad de Gualeguay. La mayor parte es inaccesible para la gente, salvo para quienes pueden acceder en lancha por el río. A lo largo de esta costa, abundan playas, rías y barrancas plenas de una fauna y flora de invaluables atributos, componiendo un patrimonio natural inaccesible, ignorado por muchos gualeyos, y absolutamente desconocido para quienes nos visitan.

Del mismo modo, la zona de chacras de la ciudad de Gualeguay encierra más de 1500 hectáreas semiurbanizadas en manzanas, a las que se suman bañados, minifundios productivos, y campos anegables. Una zona semirural donde la producción primaria convive con zonas residenciales y fundos abandonados, y éstos, a su vez, con bellísimos paisajes autóctonos, también ricos en fauna y flora. Estos escenarios naturales también son ignorados o desconocidos, y muy poco valorados como patrimonios de potencial desarrollo.

Por otro lado, tanto sobre el río, como en el interior de las chacras, hay valiosos solares que se caracterizan por su significado histórico o por sus atributos naturales. Puentes, construcciones, playas, edificios de ramos generales, casas particulares, muelles, circuitos, etcétera. Lugares que referencian instancias históricas poco conocidas o, simplemente, únicos por sus extraordinarios atributos.

De este modo, en esta Gualeguay Grande comulgan la naturaleza y la historia para construir un escenario tan potencialmente valioso como único, compuesto por un extenso menú de riquísimos patrimonios al alcance no solo de los gualeyos, sino, en apenas un par de horas, del tercio de la población del país con mayor poder adquisitivo.

La antigua planta de agua y su toma sobre el río, el Bañado de Hugo, el Boquerón, el almacén de Perchivale, las plantaciones de pecán, el viejo puente Pellegrini, los teros reales, los muelles de Puerto Ruíz, la casa natal de Juanele, los ceibos, mburucuyas y tunas, el arroyo Peralta, los cardenales, las tierras blancas, los Tres Palos y el puerto de Barriles, la casa con forma de Tronco, y la casa santa, son apenas algunos de estos patrimonios que encierran encantos muy demandados, no solo desde el turismo, sino, también, desde los sectores inmobiliario, agroindustrial no tradicional, y de servicios.

A esa Gualeguay Grande tan rica, tan prometedora, tan poco conocida y menos desarrollada apunta el programa Gualeguay Late. A esa Gualeguay Grande que también es nuestra y merece merecernos.

Norman Robson para Gualeguay21