Muchos nombres se vienen escuchando, indiscretamente, de boca en boca, pero lo cierto es que Ginés García no se acordó de Gualeguay, ni lo hizo algún crack de la provincia, y acá no llegó ninguna lista VIP. Por estos pagos, coherentes con la irresponsabilidad exhibida desde el inicio de la pandemia, las autoridades de salud ni se molestaron en hacer una lista, ni en cumplir con lo que se debía, y solo se ha venido vacunando a cualquiera.

Esto surge de los propios vacunados, quienes reconocen abiertamente, y públicamente, haber recibido las vacunas, indiferentes al hecho de que no cumplían un rol expuesto al contagio, y a que había otra gente, más esencial o de grupos de riesgo, que realmente la merecía y necesitaba. Así en Gualeguay como en el resto del país, se impuso el sálvese quien pueda, o, mejor dicho, quien tenga un amigo en algún lugar estratégico.

Dicho de otra forma, se desconoce la existencia en nuestra ciudad de una lista VIP para vacunarse, pero sí se sabe bien que unos cuantos se vacunaron inmerecidamente, conscientes de la existencia de muchas otras personas que la necesitaban, y convencidos de que ellos sí se la merecían. Desde administrativos y secretarias hasta jefes, y desde pedicuros hasta amas de casa o meros parientes, son algunos de los vacunados, cuando muchos de los expuestos al virus ni posibilidades tienen aún de ser inoculados. 

En honor a la verdad, no se sabe mucho sobre el origen de este nuevo atropello en tiempos de pandemia, así como tampoco se supo quien o porqué mentían con la cantidad de contagios. Esta vez, como aquella, lo poco que se sabe es que entre los caciques está la pelota, y que en nada cambia la realidad si el culpable es Jorge García, Fabiana Heinrinch, Rosana Fernández o Patricia Tarruela.

Lo que hoy es inocultable es que éstas autoridades saben cómo se está vacunando, asi como sabían que los datos oficiales de contagiados no eran ciertos, y no dijeron, ni dicen, ni hicieron, ni hacen, nada. Lo que ya no se discute es la irresponsabilidad de las distintas administraciones sanitarias, sean cuales sean, ni que la salud de la ciudadanía está librada a la suerte.

Dios nos proteja.

Norman Robson para Gualeguay21