Este viernes, Sebastián Mascherano, hermano de jugador de la Selección Nacional y adicto recuperado, visitó Gualeguay para dejar una maratón de charlas sobre su experiencia con las adicciones. La movida fue una iniciativa del Sindicato de la Carne Gualeguay apostando a generar consciencia sobre los flagelos del alcohol y la droga en nuestra sociedad, e invitar a la comunidad a interiorizarse en la problemática y ainvolucrarse en las soluciones.

Sebastián, de 45 años, lleva ya 10 años de rehabilitado, y hoy vive con su mujer en un pueblito de Córdoba, lejos del mundanal ruido, mientras mantiene su actividad gastronómica en su San Lorenzo natal. Al mismo tiempo, a adoptado la misión de aprovechar su historia personal con las adicciones para aportar su granito de arena a la lucha contra estos flagelos, la cual lleva adelante brindándose incansablemente en cuanta oportunidad haya de que lo escuchen.

Adicto desde su adolescencia, cuando se destacaba como jugador de fútbol, cayó profundo en la droga, hasta que, después de más de una década, gracias a la ayuda de su hermano Javier, ingresó en una clínica de rehabilitación, de la cual egresó en 2011. A partir de entonces, Sebastián encaró este apostolado de llevar su relato a donde quiera ser escuchado, y que sirva para sembrar consciencia y alentar la participación en la lucha contra esta problemática. "Hoy se recuperan apenas 2 de cada diez chicos", advierte, y confiesa: "yo quiero sumar a que sean más los que puedan superar el consumo".

Él conoció en carne propia los porqués del ingreso, las oscuridades de la enfermedad, y las lágrimas de la rehabilitación, al igual que sabe que no está curado, sino que solo está rehabilitado y capacitado para llevar una vida normal. Y, desde esa experiencia, comparte su visión sobre la realidad actual de las adicciones, y la necesidad imperativa de que participemos. "Te quema el cerebro hasta que dejás de pensar, y te endurece el corazón hasta que dejás de sentir", confiesa desde su historia.

Sebastián advirtió que se trata de una enfermedad que suele atacar a los más débiles, que siempre comienza en casa, en el hogar, a la vez que señaló la importancia de la familia en toda esta situación. A la hora de abordar la rehabilitación y la reinserción en la sociedad, estimó que más de la mitad del éxito depende del enfermo, pero también inciden en esto su entorno familiar y social, los cuales, lamentablemente, muchas veces no están preparados para acompañar el desafío, y, a veces, juegan en contra.

De este modo, una institución de la ciudad, se compromete con una problemática que hoy adolece toda la sociedad e hipoteca el futuro de nuestro hijos y nietos, y lo hace abordando el tema y compartiéndolo con toda la comunidad.

Gualeguay21