De acuerdo a la información oficial del Ministerio de Salud de la Nación, el ritmo de vacunación decayó en las últimas dos semanas, tanto en la aplicación de primeras dosis como de las segundas. Si bien el alivio en los contagios y en las muertes es alentador, el retraso nos expone a cualquier rebrote, a la vez que dilata la vuelta a la normalidad, tan importante para una parte de la economía.

Las estadísticas oficiales al día de ayer jueves demuestran que, con poquito más del 60 porciento de la población vacunada con una dosis, y 35 porciento con la segunda, el ritmo de vacunación en Gualeguay disminuyó sustancialmente. Mientras en la primera quincena de agosto se mantenía un ritmo de más de 3.500 dosis semanales, en las últimas semanas osciló entre 3.000 y 3.500, y la que está finalizando apenas superó las 2.000 dosis.

Según se puede apreciar en los registros de la cartera de salud, la caída se refleja en la aplicación de ambas dosis por igual, ya que, a cada jueves, esta última totalizó 143 primeras dosis y 1797 segundas, mientras que la anterior registró 828 y 2684, respectivamente.

Al comparar la evolución de la vacunación con los promedios provinciales y nacionales, se puede apreciar que la caída en el ritmo es general, salvo una diferencia de uno o dos puntos de retardo que mantienen, desde un principio, nuestra ciudad con los promedios de la provincia y del país.

Por último, vale señalar que los aspectos preocupantes de este retraso, cuando aún falta inmunizar más del 60 porciento de la población, son sanitarios y económicos, ya que, por un lado, estamos expuestos a un rebrote epidemiológico, con las consecuencias que eso conllevaría, y, por el otro, dilata cualquier regreso a la normalidad de actividades que aún están en crisis.

Gualeguay21