A lo largo de sus más de dos siglos de historia, el ADN gualeyo ha recibido el aporte de distintas corrientes inmigratorias, entre las que se destaca aquella de la comunidad italiana, presente en nuestra sociedad desde nuestros orígenes. El Teatro Italia simboliza aquel aporte cultural, se erige como su fiel custodio, y se ha integrado a Gualeguay como su principal escenario, abierto tanto a expresiones propias como a ajenas. Hoy, la entidad sobrevivió a la pandemia, retoma sus actividades, y como si fuera poco, inicia la restauración de su histórica sala.

Pero esta historia no comenzó a principios del siglo pasado, cuando la patria cumplía su primer centenario, las llamas destruían para siempre nuestro Teatro Nacional, y lo reemplazaba el salón de la Societá Italia, sino que comenzó mucho antes, cuando los primeros "tanos" llegaron a Gualeguay, y se fusionaron con los españoles y criollos que ya poblaban la región. Una historia que se enriqueció aún más cuando, malherido, Giuseppe Garibaldi llegó a Puerto Ruíz, y nuestra hospitalidad entró en la historia.

Si bien el salón de eventos ingresó a la propuesta social gualeya en 1903, fue recién en 1910 que a éste le colocaron butacas y lo transformaron en teatro para atender la demanda antes cubierta por el incendiado Teatro Nacional. Pero la colectividad ya estaba agrupada desde 1868 en la Sociedad Italiana de Socorro Mutuo, conocida como Societá Italia, y, en 1878, los inmigrantes construyeron su primer edificio, es que hoy es el frente de la propiedad.

De ese modo, la influencia italiana fue forjando nuestra identidad presente y componiendo nuestra soberanía cultural actual, y eso fue posible gracias a un protagonismo responsable de quienes dirigieron esa entidad en sus más de 150 años de vida. Si bien la pandemia detuvo el desarrollo cultural del mundo, la gente de la Sociedad Italiana gualeya no se detuvo, y aprovechó la virtualidad para avanzar en las gestiones para cumplir su sueño: el rescate del interior de la sala del teatro reataurándola tal cual era en sus inicios

Para ello, no solo avanzaron con los trámites burocráticos necesarios para obtener una financiación del Ministerio de Cultura de la Nación, en conjunto con la Comisión Nacional de Monumentos y Museos, sino que, también, avanzaron en el proyecto técnico de restauración, tal cual era en los albores del siglo XX. Para ello fue preciso investigar sus decoraciones murales ocultas, las cuales luego serían replicadas, haciendo de nuestra sala teatral una de las únicas originales en actividad.


Sin lugar a dudas, todo eso significaba un gran desafío, tanto técnico como económico. Para ello, la entidad contó con la ayuda, en términos de experiencia, de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi, que se encuentra en un proceso similar, y el soporte técnico de la Universidad Nacional de Gral. San Martín, en las figuras de María Alejandra Gómez Paredes y Daniel Alberto Saulino, para realizar un estudio de las decoraciones murales ocultas.

De acuerdo a lo explicado por éstos en su proyecto, basados en la documentación recopilada en el archivo de la institución, y en las diversas hipótesis que formulan la existencia de antiguos diseños bajo los recubrimientos modernos que hoy se pueden observar, aplicando diversas metodologías de procesamiento y análisis de imágenes, elaboraron distintos modelos. A partir de esos modelos, los técnicos pudieron desarrollar una reconstrucción digital virtual de algunos de los posibles momentos históricos, e interpretar el aspecto que tenía de manera virtual y anticipada. Esas interpretaciones son las que se utilizarán de guía para la obra de restauración y, a la vez, respaldarán su carácter original.

Hoy, con un presupuesto total de 13,5 millones de pesos, a cumplirse en 150 días, en 3 etapas, este proyecto está en marcha. Un proyecto que hará del Teatro Italia una sala única, y que, con sus talleres, su museo y su flamante café, pondrá en valor toda la soberanía cultural de Gualeguay. Un espacio que, a bien decir de sus autoridades, deberíamos adoptarlo como nuestro, ya que se trata de una parte que representa una  parte importante de nuestro ADN de sociedad.

Gualeguay21