Los vecinos de la sección chacras, al norte de la ciudad, en las cercanías del puente de Paso de Alonso, se encuentran preocupados y en alerta por los robos ocurridos últimamente, y por la falta de respuestas de las autoridades. Desde hace unos años, la zona se ha ido poblando densamente por sus atributos naturales, pero su acceso a los servicios no ha acompañado este proceso. Por las características de los hechos, los vecinos se preguntan si se han olvidado de ellos, o si se trata de una zona liberada.

La semana pasada, un nuevo hecho recalentó el grupo de whatsapp de los vecinos del barrio Paso de Alonso, único espacio donde los reúne el espanto ante la indefención que los asola frente a una ola de robos que ha ido creciendo desde el año pasado, en plena pandemia. Esta vez desbalijaron la casa principal de un establecimiento rural y turístico. Conocido este último hecho, la reacción de los residentes se hizo oír entre ellos, ya cansados de la situación, pero las autoridades municipales y policiales no se inmutaron, las cuales hicieron oídos sordos a las quejas vecinales.

A partir de una visita a la zona, y de dialogar con los vecinos, Gualeguay21 pudo saber que los hechos sufridos varían desde robos totales hasta raterajes, ya que los testimonios recabados dan cuenta de que han ingresado a casas y se han llevado todo, en trabajos que habrían demandado un trabajo previo de inteligencia y logística, pero también han aprovechado oportunidades y se han llevado herramientas y hasta plantas.

Todo esto tiene en alerta a los vecinos, quienes han visto, en reiteradas oportunidades, extraños merodeando, y han advertido de ello a la Policía, pero ésta, según lamentan, si concurre al llamado, lo hace a desgano. Del mismo modo, algunos coincidieron en señalar que, en algunas ocasiones, no funcionaron las alarmas, ni reaccionaron los perros, lo cual despierta entre las víctimas preocupantes sospechas. 

Al recorrer la zona, se puede apreciar que el sector ofrece todas las ventajas para el delito, ya que a la falta del servicio de seguridad policial, se suma la falta del servicio de iluminación pública, o de cámaras de video vigilancia, lo cual convierte a las calles del barrio en verdaderas bocas de lobo ideales para el robo, sea ocasional o bien planificado. Por otro lado, si bien es cierto que algunos hechos fueron esclarecidos y sus autores terminaron presos, lo cierto es que el sector, por sus falencias y ausencias, no deja de ofrecer nuevas oportunidades, ni deja de ser una tentación para nuevos delincuentes. 

En este sentido, los vecinos insisten en que se necesitan medidas de fondo: prevención por parte de la Policía, e infraestructura por parte de la Municipalidad, como iluminación y cámaras. Tan es así que, frente a este escenario de riesgo, y en el afán de generar alguna prevención, uno de los vecinos ofreció a la Policía una de sus instalaciones para instalar allí, por lo menos, una suerte de destacamento, lo cual desalentaría las incursiones delictivas, pero esto fue rechazado por la fuerza.

Por último, cabe señalar que los vecinos de este barrio, viendo que sus gestiones son estériles, ante las dudas sobre si se trata de un problema de incapacidad, y las sospechas sobre que podría tratarse de una zona liberada, están pensando en realizar medidas de fuerza la semana próxima.

Norman Robson para Gualeguay21