Como es de conocimiento público, en mayo pasado, en pleno proceso eleccionario, miembros de la Comisión Directiva del Sindicato de la Carne de Gualeguay, que iban en alguna lista, decidieron no esperar, se alzaron en contra del Secretario General, y, con la complicidad de la Justicia, sin que se conozca argumento alguno, lo suspendieron de su cargo, y tomaron las riendas de la entidad, incluida la caja. A partir de entonces, aparte de los hechos de violencia que siguen impunes, y de las cuentas que siguen impagas, lo más grave y preocupante de todo es que se está poniendo en riesgo todo lo capitalizado con tanto esfuerzo para los trabajadores.

El Sindicato de la Carne Gualeguay, a partir de su apogeo en tiempos de Feersa, Soychú y Aveguay, supo crecer como institución gremial, tanto en lo patrimonial como en lo representativo. Así lo demuestran sus inversiones en prestaciones, como el consultorio odontológico y el campo de deportes del Club Atlético Trabajadores de la Carne, y en propiedades, como los terrenos para viviendas, todo lo cual es propiedad de los trabajadores, y no de sus dirigente. Y así también lo demuestran los descuentos en farmacia, las ayudas ocasionales, etcétera, todo para los trabajadores.

Ese crecimiento fue posible gracias al comprometido desempeño de sus dirigentes, quienes hoy están arbitrariamente proscritos: los ex secretarios generales Aníbal Brugna y Aldo Díaz. El primero, por voluntad propia luego de ser agredido físicamente por quienes hoy tomaron la entidad, y, el segundo, ilegítimamente suspendido e impedido ilícitamente de ingresar a la sede, también por los mismos.

Tal ha sido el desempeño del Sindicato en las últimas décadas que se ha ganado, él sólo y a fuerza de gestión, importantes espacios a nivel nacional. Por ejemplo, la entidad, o los intereses de los trabajadores gualeyos, tienen un lugar en la Junta Directiva de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, y en el Directorio de la obra social de esa misma Federación, al igual que en la Mesa Paritaria Nacional del sector en la CGT.

Ahora bien, a partir de las irregularidades que vienen teniendo lugar desde mayo en el Sindicato, las que van desde agresiones físicas y desaparición de documentos, hasta el incumplimiento de los compromisos económicos contraídos, se pone en riesgo todo lo logrado en todo este tiempo, patrimonio exclusivo de los afiliados.

Todo esto, en un escenario ya afectado por el cierre de Feersa y el incendio de Soychú, atenta gravemente contra los trabajadores gualeyos, pues su gremio, su institución, la de ellos, la que los agrupa, asiste y defiende, podría perder mucho de lo conquistado y muchos de los espacios tan bien ganados. En otras palabras, esta situación irregular de crisis de la gestión actual atenta contra todos sus intereses.

El trabajador de la carne gualeyo debería preguntarse: ¿Quien va a gestionar ahora la construcción de viviendas? ¿Quién va a sentarse ahora en la Federación? ¿Quién va a defender a los trabajadores de las patronales? ¿Quién va a garantizar ahora los beneficios y prestaciones para los afiliados? ¿Quién va a discutir las paritarias? ¿Cómo van a seguir creciendo si no pagan las cuentas? ¿Quién va a invitar a dirigentes que ganan espacios a las trompadas? Hacerse cargo de un sindicato es algo más que sentarse en un mullido sillón haciendo girar en su dedo la llave de una jugosa caja.

El Sindicato de la Carne de Gualeguay es de los trabajadores de la carne gualeyos, es así, pero si los propios trabajadores lo abandonan, lo dejan caer, y no salen a defender lo que es legítimamente suyo, esa institución se sumará a tantas otras frustraciones que hoy lamenta nuestra ciudad.

Norman Robson para Gualeguay21