El desarrollo turístico en Gualeguay sigue siendo una asignatura pendiente, o una simple utopía. En las últimas dos décadas, mucho se ha hablado y muy poco se ha hecho, tanto desde lo público como desde lo privado. Entre ese muy poco, son de destacar las energías invertidas por la Escuela de Comercio en un par de camadas de técnicos en Turismo. Una cantidad de jóvenes, bien formados y con ganas bien orientadas, que debería ser aprovechada, aunque el sector y el Estado aún no entendieron que el turismo se construye, no se disputa.

Como siempre digo, Gualeguay está a dos horas de un tercio de la población del país con mayor poder adquisitivo, un mercado que demanda ofertas que esta ciudad podría satisfacer con sus valiosísimos recursos naturales y culturales. En otras palabras, Gualeguay es un potencial destino turístico, y así lo será, tarde o temprano, o cuando sus políticos, sus dirigentes, y sus empresarios, la dejen ser.

Para ello debemos entender que una ciudad se convierte en un destino turístico únicamente cuando logra conquistar a los turistas, y eso no se logra con obras faraónicas, sino con políticas de estado acompañadas por todo el espectro transversal a la actividad. El Turismo es una orquesta en la que de nada sirve el mejor de los pianos si el resto desafina o, directamente, no suena. De nada servirían unas termas si no vuelcan movimiento en la ciudad, y de nada serviría eso si el mercado no sabe atenderlo y aprovecharlo.

En definitiva, podemos traer eventos y atractivos que nos traigan a Gualeguay miles y miles de turistas, pero de nada va a servir eso si no tenemos suficientes cubiertos para que coman, ni suficientes camas para que duerman, ni suficientes freezers para enfriarles la cerveza, ni suficientes hornos para cocinarles, ni gente que sepa atenderlos de forma de que quieran volver.

Un destino debe contar con tres recursos básicos: las propuestas, la coordinación y promoción pública de esas propuestas, y la gente calificada capaz de concretar con éxito esas propuestas. La Escuela de Comercio, al implementar su tecnicatura en Turismo, apostó a la actividad poniendo en valor el tercero de esos recursos.

Pero aún faltan un sector que se reúna detrás de un proyecto integral y transversal de destino, complementándose y completando un calendario de ofertas, y un Estado que apuntale este sector con la infraestructura y los servicios públicos que el proyecto demande.

La Tecnicatura en Turismo es una carrera presencial, de nivel superior, de 3 años de duración, que desde la Escuela Comercio viene formando cuadros que, desde el vamos, demanda, y absorbe, la actividad comercial y de servicios de Gualeguay, pero que, gracias a su perfil gualeyo, sus prácticas profesionalizantes y sus convenios de pasantías, podrían poner en valor cualquier tipo de proyecto turístico para nuestra ciudad.

Tal vez, algún día, Gualeguay comprenda que para hacer de Gualeguay un destino turístico no se necesitan disputas de poder, sino construcción de desarrollo a partir del compromiso común.

De prueba basta un botón. Días atrás, en el marco de estas prácticas profesuonalizantes, los estudiantes escucharon a Julian Cherkasky, un joven gualeyo que fue a formarse.en Turismo a Buenos Aires, y allí se desarrolló en el negocio de la hospitalidad, iniciándose como maletero. Hoy, Julián, con una Maestría en Políticas y otras capacitaciones, es consultor en Destinos Turísticos Inteligentes. En su charla, este joven gualeyo no solo compartió su experiencia, sino que refrendó el potencial de esta ciudad como destino, mostrándola tal como la verían los turistas si estuviera desarrollada como tal.

Norman Robson para Gualeguay21