El hecho ocurrió en mayo de 2009 en el departamento Islas. La víctima, de apellido Traba, fue golpeado, maniatado y despojado de una abultada suma de dinero por tres delincuentes. Pudo liberarse y avisar a la Policía, que logró detenerlos en Brazo Largo.

La Cámara del Crimen de Gualeguay condenó a Cristian Ortiz, de 32 años de edad, a la pena de cinco años de efectivo cumplimiento por un robo ocurrido en el departamento Islas del Ibicuy el 26 de mayo de 2009 que tuvo como víctima a José Atilio Traba. Para el Tribunal, que estuvo integrado por los doctores Roberto Javier Cadenas –presidente-, Darío Crespo y Jorge Omar Torres, el hecho ocurrió tal como lo describió el fiscal Nº 3 de Gualeguaychú, doctor Mauricio Derudi, al requerir la elevación de la causa a juicio.

 

 

Así, consideró probado que el día del hecho el imputado llegó al domicilio de Traba en un Chevrolet Corsa, color negro, que era conducido por un hombre al que le fue concedido en esta causa la suspensión del juicio a prueba.

También viajaba en el automóvil otro individuo cuya identidad es desconocida hasta la fecha. Éste y Ortiz descendieron en el lugar blandiendo armas de fuego, y luego de reducir a Traba y maniatarlo -produciéndole lesiones leves-, se apoderaron ilegítimamente de una suma aproximada a los 5.500 pesos en efectivo.

Los asaltantes huyeron del lugar, pero Traba logró liberarse de inmediato, observó la dirección que había tomado el vehículo y llamó a la Policía.

El vehículo, finalmente, fue localizado a los pocos kilómetros del puesto caminero de Brazo Largo. Aunque adentro sólo estaba el conductor, se secuestró documentación perteneciente a Ortiz, quien el mismo día del hecho había salido de la Unidad Penal de Gualeguay, tras obtener la libertad.

En el debate, el imputado dijo ignorar las razones por las que esos papeles aparecieron en el auto. Alegó que se los había olvidado en una gomería en las afueras de Gualeguay, donde manifestó haber estado apostado para “hacer dedo” a camioneros que pudieran acercarlo a Talar de Pacheco, provincia de Buenos Aires, de donde era oriundo.

Pero los camaristas no le creyeron: “Resulta evidente, en mi entender -dijo el juez Cadenas, a cuyo voto adhirieron Crespo y Torres-, que a través de tal descargo el inculpado pretende desvincularse de los sucesos, desentendiéndose de la documentación y elementos que fueron secuestrados en el automotor utilizado para el atraco, empero ello resulta imposible, como ya se dijo, no sólo por el exiguo tiempo existente entre el egreso de la unidad del imputado, el de comisión del hecho investigado y el del hallazgo de los efectos, sino también porque para que la versión del imputado fuera cierta debería suponerse que terceras personas recogieron los efectos y documentos que dijo haber olvidado el inculpado y se los llevaron consigo, cuando no se advierte ni valor económico ni de ningún otro tipo, salvo para el imputado Ortiz, que pueda motivar a terceros a realizar tal conducta, ya que consistían en simple documentación personal –libreta, cartas y documentación judicial- y en fotografías del imputado y allegados”.

Y agregaron que si alguna duda existía sobre ello, debía recordarse que el hallazgo de tal documentación no era el único elemento de cargo contra el inculpado, sino que también se contaba con la descripción física realizada por Traba, que no dejaba margen de dudas respecto a la intervención de Ortiz en el atraco.

Finalmente, la Cámara lo condenó por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada, en calidad de coautor (artículos 45 y 166, inciso 2º, tercer párrafo del Código Penal).

La sentencia no se encuentra firme porque fue recurrida por el imputado, quien se encuentra detenido por otra causa en la Unidad Penal Nº 24 de Florencio Varela a disposición del Tribunal Criminal Nº 1 de San Isidro.

En los próximos días, la Cámara de Gualeguay elevará las actuaciones al Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, cuya Sala Penal deberá tratar el recurso de casación interpuesto.

El Argentino