“La autonomía es la condición para que se genere el conocimiento”, definió a AIM una de las representantes del claustro docente en el Consejo Consultivo de la Facultad de Humanidades Artes y Ciencias Sociales (Fhaycs) de esa Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), Laura Naput.

También dijo que “el único modo de garantizar la normalización de la Uader es que los integrantes de la comunidad universitaria nos mantengamos alertas y movilizados ante cualquier intento de retroceso o especulación política que pretenda posponer la asamblea de abril próximo”. También se refirió a “la operación de prensa, no sólo en contra de Graciela Mingo (ex rectora organizadora) sino contra el proceso de normalización, y puntualmente contra los concursos ordinarios y la junta electoral”.

 

 

La Uader ante su normalización.

En diálogo con esta Agencia, la profesora sostuvo que “el pedido de renuncia a Mingo de parte del gobierno de la provincia significó una preocupación para muchos de nosotros”, y amplió: “porque en lo sustantivo Mingo cumplió con lo que se requería para el proceso de normalización, incluso lo propició como en el caso de la aprobación del cronograma que culmina en abril. En ese sentido,  esto hay que decirlo: fueron muchos los rumores que sostenían que el gobierno provincial no pretendía no normalizar, pero si posponer ese proceso al menos un año”, y aclaró: “esto siempre en la linea de los supuestos”.

“La posibilidad cercana de normalizar nuestra facultad es producto de un trabajo colectivo de mucha gente, y no de un gobierno particular. En ese periodo pudimos opinar y votar todos los sectores, más allá de que no pensemos del mismo modo, por eso el pedido de renuncia a Mingo, a días de producirse el cambio de autoridades, y tan sólo meses de culminar el proceso iniciado significó para muchos de nosotros una advertencia”

En ese sentido, Naput relató: “desde junio de este año sabíamos que teníamos que aprobar el cronograma para la normalización y que todas las voluntades políticas no estaban por su aprobación, porque existían intereses en posponer ese proceso. En ese marco, y como producto de la movilización de la comunidad universitaria el cronograma se aprobó, y se aprobó desdoblado porque no llegábamos a tiempo para hacer todas las elecciones este año”.

El pedido de renuncia a Mingo por parte del gobierno, confirma que “ningún rector es garantía de que se respete la normalización, la única forma que se llegue a buen puerto es que se respeten las decisiones que nos dimos hasta ahora a través de nuestros órganos como lo son los Consejos Consultivos de cada Facultad y el Consejo Superior Provisorio de la Universidad”, estableció a AIM la docente, y sumó: “si el gobierno quiere dar señales claras que se va a respetar esa decisión que fue colectiva y unánime de la Uader, lo puede hacer confirmando que las autoridades que están hoy van a continuar hasta el 16 de abril, de ese modo se termina con toda especulación política, pero aún no lo dijeron”.

“Es de notar que pedimos esto quienes no somos oficialistas. El decano y el rector fueron nombrados por el gobierno y le estamos pidiendo a ese gobierno que vuelva a nombrar a los mismos. No tiene sentido que a tres meses de elegir  las autoridades, y completar la normalización, te pongas a hacer ese tipo de cambios”, evaluó la docente, y añadió: “suponemos que Schneerberger va a continuar a cargo del despacho de rectorado después del 10 de diciembre, pero no sabemos si van a cambiar los decanos, entre otra modificaciones posibles”.

Un poco de historia

“Esta indefinición genera inquietud, una inquietud que tiene buena fuente”, aseguró a AIM Naput,  y dijo: “si llegamos a donde llegamos es porque hubo un gran proceso de lucha. En 2004, cuando el claustro estudiantil empezó la pelea por el reconocimiento de los títulos, yo recién empezaba a trabajar en Humanidades”.

“Luego, en 2007, cuando los estudiantes y algunos pocos docentes que apoyamos esa movilización tomamos el rectorado, peleamos por los concursos ordinarios que son la herramienta que te permite formar el claustro docente ordinario. Mientras eso no se produjera la universidad no iba a poder nunca normalizarse. Eso le reclamaban a la Uader desde la secretaria de Políticas Universitarias de la nación. Y esa lucha se ganó, se ganó con la firma de un acta acuerdo que en lo fundamental Mingo cumplió”.

En tanto, Naput se refirió también a quienes se opusieron a los concursos ordinarios en el 2007, y hoy defienden la normalización: “lo hicieron por cuestiones muy distintas, algunos por el desconocimiento de la propuesta de los estudiantes, porque pensaban que los concursos dejarían sin trabajo a los docentes que venían de los institutos terciarios y que legítimamente defendían su estabilidad, otros directamente no querían concursar ni tampoco convertir a la Uader en una Universidad. Esa gente se retiró a los cuarteles de invierno”.

“Lo que ganamos en estos años es que muchos docentes que se resistieron a los concursos ahora estén a favor y se hallan animado a concursar, y hayan salido airosos de ese proceso. Esto significó incluir en la transformación de la Uader en una Universidad a mucha gente que no estaba comprometida, y me refiero a docentes”, apuntó Naput.

¿Qué significa una Uader normalizada?

“La Uader va a seguir siendo una Universidad provincial pero dentro del sistema interuniversitario”, definió la docente a AIM, y agregó: “esto, para los entrerrianos, debería ser muy importante, y más teniendo en cuenta el tipo de estudiante que asiste a ella que predominantemente es hijo de familias de trabajadores. La posibilidad de que nuestra Universidad se normalice potencia las posibilidades de nuestro crecimiento intelectual, académico, y en investigación. Porque la autonomía es la condición que el conocimiento necesita para producirse, son las condiciones de libertad. Cuando vos sos autónomo y tenés tus propios recursos para poder investigar, la pluralidad de investigaciones y posibilidades de enseñanza son mayores”.

“Posiblemente midamos los resultados dentro de algunos años”, dijo a AIM la docente, y sumó: “pero pensemos que nuestra universidad forma los maestros y los profesores, es decir que tiene un impacto no solamente sobre las familias trabajadoras, sino sobre todo el sistema educativo”.

Una Universidad heterónoma

Actualmente la Uader no es autónoma, no elige sus propias autoridades, como pasa en el resto de las universidades nacionales en Argentina, a través de los consejos directivos y superior. Aquí las elije el gobernador aún. Básicamente la Uader es heterónoma”, sostuvo Naput.

“Lo que deben hacer los rectores y decanos organizadores en ese marco es favorecer que las decisiones se tomen de la manera mas democrática posible, aunque él tiene un poder extraordinario porque nuestros Consejos en la Uader aún son consultivos, excepto en algunos temas, como por ejemplo la designación de jurados para los concursos ordinarios”, explicó a AIM la representante docente.

“Para que esos órganos sean los que tomen las decisiones, y no ya los decanos o el rector en soledad, es necesario que las autoridades sean elegidas por las asambleas, que son como los colegios electorales constituidos por los consejeros de cada claustro en cada Facultad. Sólo de ese modo los consejos consultivos y superior tendrán carácter resolutivo”.

“El proceso electoral en marcha está garantizado porque ya están nombradas las juntas electorales, que son las que continúan con el proceso de convocatoria a elecciones, en las que ya se normalizaron los claustros estudiantil y el administrativo”, afirmó Naput, e indicó: “estrictamente hablando, una vez que se nombra la junta el cronograma queda en manos de esa junta. Por eso las autoridades políticas ahora son las juntas, la única atribución que tiene el Consejo Superior es poner algún reemplzo en la junta si llega a haber alguna dimisión o renuncia. La junta sí puede posponer el cronograma pero no el Consejo, por eso debemos cuidarla ahora, en especial porque trabajó de manera prolija sin ningún tipo de impugnaciones”

“Por eso sostuve que cuando hicieron la operación de prensa que devino en el pedido de renuncia a Mingo, no se hizo de manera ingenua, ya que tocaba dos temas centrales para la normalización, y por lo tanto para toda la comunidad universitaria: los concursos ordinarios y la conformación de la junta, es decir las dos cosas que permiten normalizar”.

AIM Digital