La semana pasada, la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de Entre Ríos, cansada por las desatinadas declaraciones públicas del presidente del Superior Tribunal de Justicia, elevó una nota a esa entidad exponiendo su malestar y fundando el mismo en el desprecio que los dichos significan sobre la labor de los jueces en la provincia.

En realidad, los desubicados conceptos vertidos públicamente por el titular del poder judicial entrerriano, el Dr Emilio Castrillón, no son nuevos, sino que últimamente ha embestido contra magistrados y funcionarios, y todo el sistema, y eso ha provocado la reacción de ese gremio.

"Nos dirigimos a ese Tribunal dado que de la permanente comunicación con nuestros colegas jueces y funcionarios del Poder Judicial de la Provincia, advertimos con preocupación la sucesión de expresiones de la Presidencia de ese alto cuerpo -realizadas tanto en medios públicos como en eventos científicos e institucionales- que lejos de acercar la función de nuestros asociados a los destinatarios del servicio de justicia, descalifican gratuitamente su cotidiana labor y la misión constitucional llamados a desempeñar; descalificación que se irradia a todos quienes formamos parte de la justicia provincial, abonando un creciente desprestigio del cual no escapa ninguno de sus integrantes", dice la nota al inicio.

Pasa que Castrillón, quien supo cuestionar el propio Código Penal de la Nación afirmando que hay delitos que no son tan delitos, ahora ataca al funcionamiento del sistema penal en la provincia, con el que ahora está disconforme, utilizando términos que lasceran la investidura de los magistrados y funcionarios.

Castrillón, en diferentes oportunidades, dijo, entre otras cosas: "los jueces de Garantía están pintados" y "la escribanía de lo que piden los fiscales", y agregó que "los legisladores tienen que legislar para lo que piden los entrerrianos" y que "hay que escuchar a la gente y no actuar para la tribuna".

Desafortunados conceptos que no hacen otra cosa que desnudar lo que políticos, judiciales y abogados de toda la provincia ya saben: que Castrillón no comprende, ni comprenderá nunca, el ánimo, ni la misión, de la Justicia, y que, por ende, no está a la altura de su cargo.

En su nota, los magistrados se quejan de que sus dichos, "además de depreciar el trabajo de todos aquellos, no guardan relación con la trascendencia de las decisiones que toman diariamente en los casos que actúan, ni tampoco la  prudencia debida, con consecuencias negativas y tangibles en sus personas y en su relación con la comunidad".

Por último, la nota firmada de la presidenta de esa Asociación, Gabriela López Arango, y su secretario general, Leonardo Portela, le pide a Castrillón que reflexione acerca del impacto que sus manifestaciones generan en la sociedad, a la vez que le recuerda cuál es el rol de Superior Tribunal en la procuración de la Justicia.

Gualeguay21