Como una medida que "aporta culturalmente a la equidad entre los géneros y a la fijación de valores en sociedad basada en el respeto por la diversidad y la multiculturalidad", se canceló un concurso de belleza en la Provincia de Entre Ríos. Una medida que no suma a una pacífica convivencia.

Fue en la Fiesta de la Playa de Concepción del Uruguay. Según se atribuyó esta minoría feminista de esa ciudad en un comunicado, se trata de una conquista que resulta de sus "acciones transversales", recordando que esa ciudad hace años "está atravesada por las demandas y luchas por una vida digna, libre, igualitaria, sin violencia de género para las mujeres y disidencias".

Para esta feministas, los concursos de belleza eran "discriminatorios, violentos, promovían estereotipos de género basados en la cosificación de las mujeres y en la insistencia en una visión cis-heteronormativa y clasista".

Por último, ese colectivo advirtió que llegaron para transformar "todo" con políticas públicas que integren sus demandas, a la vez que celebraron, en lenguaje inclusivo, que esa es "la mejor forma de construir presente y futuro".

Cabe señalar que esta medida significa una nueva conquista de un sector activista que se manifiesta en distintos lugares de la provincia, el cual amenaza con dar por tierra preceptos y convenciones arraigados en nuestra cultura, imponiendo medidas que algunas son bienvenidas por necesarias pero otras tantas no son compartidas por las mayorías.

Por ejemplo, a partir de esta decisión, las jóvenes que, orgullosas de si mismas, gustaban de poner a consideración de su comunidad su belleza y femineidad, son arbitrariamente privadas de hacerlo. "Si nadie, nunca, obligó a nadie a participar de un concurso de belleza, nadie, nunca, debería obligar a nadie a no participar", manifestó, frustrada, una jovencita.

De este modo, las minorías extremistas feministas, las mismas que, con extrema violencia, repudian el machismo y el patriarcado, y que atentan contra la maternidad promoviendo el aborto, ahora lograron una batalla contra la belleza.

¿Qué seguirá? No es difícil imaginar que, en un futuro no tan lejano, pretendan prohibir las mayas de dos piezas, terminar con los carnavales, impedir la venta de cosméticos, o imponer el uso de vestimentas unisex. Pero, sea lo que sea que hagan, siempre desencadenarán violencia, porque, en honor al rol natural del hombre y la mujer, siempre habrá resistencia.

A lo largo de la historia de la humanidad, las sociedades occidentales han consagrado a la mujer destacando su rol fundacional de la familia, su capacidad de gestar vida, y su representatividad de la belleza. Después de siglos y siglos, un minúsculo grupo fundamentalista, en connivencia con un poder de turno, busca imponer medidas que atentan directamente contra el orden moral de la sociedad e instalan la violencia en el seno de las relaciones humanas.

Norman Robson para Gualeguay21