En tiempos en que, a pesar de la cibernetización de quehaceres y rutinas, la información sigue siendo un tema tabú para muchas instituciones, y el derecho de su comunidad a la misma sigue siendo el cuco que las desvela, hay ejemplos que merecen ser destacados por su compromiso con la información y su valentía al compartirla.

Con este ánimo es que debe ser reconocida la labor de dos instituciones en nuestra región. Dos entidades, una estatal y la otra privada, que, convencidas de que se debían a su comunidad, y, por lo tanto, se la debía mantener en conocimiento de todo su quehacer, hicieron lo que tenían que hacer. Sin miedos, aprovechando las herramientas de comunicación que les puso a disposición la modernidad, asumieron el desafío de comunicar.

No hablamos de costosas infraestructuras tecnológicas que demanden millonarias inversiones, o recursos humanos profesionalizados. No, nada de eso. Solo la voluntad de crear un grupo de Whatsapp, integrar al mismo a comunicadores de su comunidad, y volcar en ese grupo todo el acontecer de la entidad, en los tiempos y formas que el presente exige. Solo texto, a veces audio, y las imagenes necesarias. Cero pesos.

Eso es lo que distingue a estas instituciones: la voluntad y la valentía, las cuales resultan de un concepto de rol diferente, fundado en un compromiso que va más allá de lo específico. A la gente del Hospital Centenario de Gualeguaychú y a la de Bomberos Voluntarios de Ceibas los distingue su rol comprometido con la sociedad. Para estos profesionales, unos de la salud y los otros de la seguridad, su tarea no termina en la atención de una herida o de un fuego, sino que va más allá, mucho más allá.

Esta gente, con un celular como el de cualquiera, en un grupo como esos de amigos, logró desarrollar un enorme vínculo con su comunidad, uno que le permitió potenciar ese compromiso y convertirlo en más conocimiento, en más prevención, en más vida. Al mismo tiempo, también le permitió mantener una mayor presencia, la cual se tradujo, instantáneamente, en una riquísima devolución, tanto en información como en relaciones institucionales.

Sin lugar a dudas, el acertado camino iniciado por la gente del Centenario y de Bomberos Ceibas es de gran importancia para el desarrollo integral de sus comunidades. Una iniciativa digna de ser imitada por todo el concierto institucional de la región.

Por lo tanto, a Marcelo Paredes (BVC) y a Elidelmar Hotman (HC), las caras visibles de ese espíritu común que comulgan ambas entidades, y quienes con ellos trabajan, merecen el reconocimiento de la sociedad por su ejemplar labor, no solo en lo específico de su rol, sino en ese más allá que es igual de importante para sus comunidades.

Norman Robson para Gualeguay21