El desastre hídrico de La Matanza expuesto por los medios desató una batalla política de culpas en medio de la campaña electoral. Voces directas de la zona bonaerense afectada, sin más interés que la asistencia social, sanitaria y alimentaria a la población afectada, dieron un panorama más cierto de lo que ocurre en realidad.

Cabe recordar que ese partido bonaerense es el más poblado de la provincia de Buenos Aires, y de la Argentina, ya que allí viven casi el 12 por ciento de la población de esa provincia, y es reconocido como bastión peronista, donde gobiernan desde el retorno a la democracia en 1983.

En este partido, Virrey del Pino es la localidad más grande, la que tiene la población más vulnerable, y la más afectada por la inundación, con más de 5 mil evacuados. La ruta 3 es la columna vertebral de esa localidad, y quien la transite hoy puede apreciar el desastre a diestra y siniestra.

Tal es el abandono estructural de esta zona, y tan naturalizado por la propia población, que uno de los tantos barrios se llama Nicole, pero no por glamur, sino porque no hay ni cole-ctivos ni cole-gios. Otro se llama La Palangana, porque siempre se inunda y el agua no se va.

A los efectos de conocer de forma directa la realidad que atraviesan los pobladores de ese partido afectado por las inundaciones, Gualeguay21 tomó contacto con actores sociales que se encuentran desempeñando tareas de asistencia social, sanitaria y alimentaria en los centros de evacuados.

Lo primero que apuntaron los consultados es el grado de vulnerabilidad de las familias evacuadas, todas provenientes de villas asentadas en terrenos que desde siempre se inundan, y, esta vez, superó las medias registradas en varios sectores.

También coincidieron en remarcar que, si bien los organismos de protección de derechos están presentes en la zona, lo cierto es que la operación de asistencia, principalmente en las escuelas, se encuentra en manos del aparato político, el cual carece de las capacidades organizativas necesarias para contener tal volumen de dramas individuales.

Respecto del tema político, los consultados reseñaron que La Matanza es un partido copado por las organizaciones sociales y las agrupaciones políticas, con un entramado de punteros y militantes infiltrado en todo el tejido social, razón por la cual la cuestión política es transversal a todos los aspectos de la vida de sus pobladores.

En ese aspecto, reconocieron que La Matanza, durante el período kirchnerista, se vio beneficiada por la obra pública, concentrada en construcciones de hospitales, escuelas, barrios y centros cívicos, pero nunca se atendió con soluciones concretas y sustentables los populosos bolsones de pobreza asentados en las zonas inundables.

Muchas de esas obras hoy están terminadas pero sin inaugurar por el enfrentamiento político con los gobiernos Nacional y Provincial.

A eso se debe, señalaron los afectados, el enorme contraste de infraestructura que convive en ese partido bonaerense, donde, por un lado, se pueden apreciar los extensos asentamientos vulnerables, de extrema pobreza, y, por el otro, construcciones civiles, modernas y de envergadura, destinadas a paliar, sin resultados, algunos de los tantos derechos vulnerados.

Por último, todos coincidieron en señalar como impactante el escenario que se vive en los centros de evacuación, donde miles de personas, de todas las edades y géneros, llegaron mojados y hambrientos, habiendo perdido todo lo poco que tenían, para hacinarse hasta tanto alguien les de una solución.

Mientras tanto, son botines de disputa entre militantes y punteros, quienes, sin empatía o sensibilidad, están más ocupados en adoctrinarlos que en acercarles un plato de guiso o algún trapo seco.

El final de esto lo conocen, afirman, y coinciden en que, en algún momento, saldrá el sol, secará, de algún lado les llegarán colchones y algo de ropa para darles, y serán devueltos al mismo lugar hasta la próxima evacuación. Así ha sido siempre, y nadie ve alguna señal de que eso vaya a cambiar.

Norman Robson para Gualeguay21