Hace cinco años atrás, se encontró muerto en su baño a un fiscal que llevaba 18 años investigando la voladura de la Amia en 1994 y estaba por denunciar, ante el Congreso de la Nación, un supuesto encubrimiento del gobierno argentino. Para saber qué es cierto y qué no de todo lo que se dice, hay que apartar la paja del trigo.

En otras palabras, en la Argentina, desde hace 26 años, se mantiene impune, con total alevosía, el asesinato de 85 personas, a la vez que ya pasaron 5 años de la controvertida muerte del fiscal que lo investigaba, mientras los argentinos siguen sin saber, a ciencia cierta, que fue lo que pasó.

Mucho se dice, Pero los hechos ciertos y concretos se confunden con las arbitrarias presunciones de unos y otros, y se sume en la nebulosa de la incertidumbre un grave magnicidio y un atentado terrorista de dolorosas consecuencias.

Es por eso que, para apartar la paja del trigo, y quedarnos con el trigo limpio de esta historia, a continuación, realizamos una reseña sintética de aquellos hechos que son indiscutibles, de modo que el lector pueda, a partir de allí, saber qué es cierto e indiscutible de todo lo que ha escuchado.

Más allá de esto, hay un testigo irrefutable del atentado a la Amia y de la muerte de Nisman: el tiempo. 26 años y 5 años sin el esclarecimiento de estos crímenes. Un tiempo que despierta vergüenza y hace hervir la sangre de indignación.

Reseña

1997: Nisman es invitado por la propia Justicia a sumarse al equipo que llevaba adelante la investigación de la voladura de la AMIA.

2004: Nisman es designado por Néstor Kirchber al frente de la causa AMIA y a Jaime Stiusso, jefe de contraespionaje de la Side, para que lo ayude.

2008: Nisman descarta la pista siria y su conexión local, investiga un vínculo del atentado con el gobierno de la República Islámica de Irán y la organización terrorista Hezbolá, y denuncia al gobierno de Menem por intentar desviar la investigación.

2009: Nisman no puede avanzar por la falta de colaboración de Irán, pero se opone a un memorándum de entendimiento con ese país porque no podría enjuiciar a los sospechosos en la Argentina.

2010: Nisman denuncia que lo espían y lo amenazan.

2011: Trasciende un supuesto pacto secreto con Irán para olvidar los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA.

2013: Se ratifica el memorándum de entendimiento Argentina-Irán, y los iraníes imputados pueden declarar en Irán.

2014: Nisman sospecha, en base a sendos indicios y muchas escuchas, que dicho Memorándum pretende exculpar a los iraníes a cambio de futuros negocios.

2015: Nisman denuncia al gobierno de Cristina Fernández, y, 5 días después, se lo encuentra muerto, precisamente el día anterior a darle los detalles del caso al Congreso.

Esto es lo que, sin lugar a dudas, pasó. De acá en adelante, el lector puede volver a ensuciar el trigo con toda la paja de los supuestos que le simpaticen, pero no puede, o no debe, olvidar que hay un atentado terrorista, con 85 muertos y más de 300 heridos, impune desde hace 26 años, y que la muerte de quien embistió contra el poder investigándolo lleva 5 años sin ser esclarecida.

Norman Robson para Gualeguay21