A partir de una ley motivada por la muerte de un joven a manos de su expareja, un legislador busca revertir la injusticia jurídica que hoy impera beneficiando a la mujer por sobre el hombre en sus relaciones. Se trata de ampliaciones a la Ley Micaela para que alcance a todas las formas de violencia entre hombres y mujeres.

A principios de febrero, en la localidad de William Morris, partido de Hurlingham, Buenos Aires, Nadia, de 23 años, tras una discusión, apuñaló en el pecho a Alejo, de 25, su expareja y papá de su bebe de 18 meses. Ese fue el desenlace de una relación violenta que no fue contemplada por la Justicia ni atendida por la Policía. El joven venía sufriendo agresiones constantes por parte de la madre de su hijo, las cuales  al denunciarlas, no fueron atendidas, y él no insistió por vergüenza.

Si bien este tipo de hecho, en que un varón es agredido por una mujer, no tiene la frecuencia de aquellos hechos en que el varón es el agresor, sí existen, y se visibilizan a través de una o dos denuncias al año, mientras que se desconocen los casos en que las denuncias no se atienden o, directamente, no son realizadas.

A diferencia de la violencia hombre-mujer, atendida por la ley Micaela, sancionada a fines de 2018 para capacitar y sensibilizar a todos los funcionarios públicos en perspectiva de género, la violencia inversa no se encuentra contemplada, y todo el sistema apunta, exclusivamente, a lograr una protección integral solo de las mujeres, preveniendo, sancionando y erradicando la violencia contra éstas en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

Frente a este marco, nació un proyecto de ley que, de ser sancionado, se conocerá como Ley Alejo. El mismo busca modificar la Ley Micaela con el fin de tipificar las falsas denuncias de violencia de género y la manipulación de los hijos, incorporando eso como violencia psicológica, a la vez que sostiene que la violencia de la mujer hacia el hombre es un tabú social, por la cultura machista que profesa nuestra sociedad, y un fenómeno distinto, el cual debe ser legislado en particular.

En este sentido, la Ley Alejo propone también una capacitación obligatoria para el personal del Estado, pero que amplíe el alcance de la Ley Micaela, desde la perspectiva de diversidad de géneros, y no solo de las mujeres, y acompaña esto con una línea gratuita de asistencia, comisarías especializadas, capaces de atender las diferentes formas de violencia, y la tipificación de las falsas denuncias y el impedimento de contacto con los hijos como violencia psicológica mediata.

Cabe destacar que, el autor de este proyecto, considerado "de clara naturaleza machista" por las huestes fundamentalistas del feminismo, es el diputado por San Juan, Eduardo Cáceres, quien, justamente, hace unos meses fue denunciado por su ex pareja, una dirigente del PRO que, además, lo seguía en la lista.

Por último, vale señalar que una ley de estas características reduciría los conflictos intergénero, y sus trágicos desenlaces, a la vez que traería algo de paz y justicia a sus relaciones.

Gualeguay21