16 julio, 2024 11:45 am
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Como muchos


Como siempre digo, los argentinos tenemos una profusa historia como devotos del comodismo y del facilismo, la cual ha trascendido nuestras fronteras haciéndonos conocidos a lo largo y ancho del mundo.

Todo el mundo hoy sabe que, tal cual marca nuestra tradición, desde tiempos inmemoriales, todos los argentinos hemos sido insaciables sementales, buenísimos jugadores de futbol y mejores técnicos, experimentados políticos y geniales ministros de economía, pero siempre en la fantasía ilusionista de la mesa del bar, el tablón del asado, o el sofá del living.
Como muchos, ya siento vergüenza de esta tradición, especialmente porque veo cómo impacta este necio y nada divertido espejismo en el seno de nuestra sociedad, al tiempo que da por tierra el futuro de nuestros hijos y nietos.
Como muchos, ya estoy convencido de que los políticos que tenemos no son extraterrestres paracaidistas que por la mala fortuna aterrizaron en nuestras tierras, sino que son el fiel reflejo de nosotros mismos, y, como muchos, pienso que ellos están en el poder porque nosotros no estamos, porque nosotros les cedimos ese lugar, solo para no involucrarnos, solo para seguir fantaseando en la crítica estéril.
Como muchos, también, ya me di cuenta de que la práctica de una democracia exprés de diez minutos cada dos años, y después olvidarme del asunto inmerso en la desacreditación de la política, atenta directamente contra el desarrollo común y la realización individual, ya que, como muchos, sé a ciencia cierta que la política es la única herramienta con la cual podemos construir un futuro.
Por eso, como muchos, ya reniego de esta nefasta tradición, ya siento que no puedo seguir hablando y criticando en esa infructuosa catarsis ilusionista que tanto nos identifica, ya, como muchos, siento que no puedo seguir quejándome si no soy capaz de bajar a la realidad de mi territorio y jugármela, desde el espacio que sea, y como sea, para torcer este destino.
Quienes no comprendan esto y sigan aferrados al discurso inútil desde su comodidad personal para encubrir o negar su necedad social y política, Dios y la Patria, seguramente, se lo demandarán, pero yo, como muchos, voy a estar ocupado en construir un mejor futuro desde la acción y la coherencia.
Definitivamente, pienso, como muchos, que cada uno es artífice de su propio destino, pero solo algunos lo seremos del destino común.
Como muchos.
Norman Robson

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