16 julio, 2024 1:17 pm
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Los fanáticos K y anti-K

Basado en el libro de Eric Hoffer, El verdadero creyente. “El fanatismo nunca desaparece, pero a veces se disfraza de progreso y modernidad, de conocimiento verdadero y voluntad de creer, hasta que el verdadero creyente vuelve a enseñar sus afilados dientes y una vez más nos agarra de sorpresa. Por eso necesitamos reconocerlo antes y ahora”.

Luego del vacío político, social y económico que dejara la década del 90 y la supuesta llegada de la “Alianza” con De La Rúa, Chacho Álvarez y Fernández Meijide; como salvadora para poner un poco más de ética y moral a la Sodoma y Gomorra de los 90 y el terrible resultado devenido en la crisis del 2003, creo el escenario apropiado para llegada de un líder y movimiento social masivo como es el modelo K. Néstor al principio y Cristina en la actualidad. El Kisnerismo.

 

 

 

No hay duda de que el líder no puede crear las condiciones que hacen posible un movimiento.

Él no puede invocar un movimiento de la nada. Tiene que existir ansia de seguir y de obedecer, y un intenso descontento de como están las cosas, antes de que el movimiento y el líder puedan hacer su aparición.

La primero guerra mundial y sus secuelas pusieron las bases para la aparición de los movimientos bolcheviques, fascista y nazi.

Listo y maduro el escenario social, el modelo K se impuso como la solución irrevocable de las personas frustradas, fracasadas, marginadas en lo político, económico y cultural, y por supuesto, la proyección y oportunidad de poder a los delincuentes sociales rezagados y agazapados que tiene cada cultura. “Era y es” la oportunidad y revancha de los “otros” que quedaron afuera de los 90.

Cuando el Kisnerismo tomo cuerpo sólido hace aproximadamente 4 años, apareció obviamente el bando opuesto y el fanatismo de ambos lados es la savia que necesita todo movimiento para tener vida. Para los movimientos, el enemigo debe ser concreto, debe tener nombre y lugar. Debe poder señalarse e identificarse, y para los demás, el fanático opuesto, el Kisnerismo es el Caín al que deben detener y ajusticiar.

“Los movimientos de masas pueden surgir y extenderse sin creer en un Dios, pero nunca sin creer en un demonio. La fuerza de un movimiento de masas es proporcional a la fortaleza y evidencia de su demonio”

“Cuando le preguntaron a Hitler si pensaba que los judíos debían ser destruidos, respondió: “No… Tendríamos entonces que inventarlo. Es esencial tener un enemigo tangible, no meramente abstracto”

“Los teóricos del Kremlin apenas esperaron a que se enfriaran las pistolas de la Segunda Guerra Mundial para seleccionar al Occidente democrático, y especialmente América, como el enemigo elegido”

“Según parece, al igual que la divinidad ideal, el demonio ideal es uno solo”

“El genio de un gran líder consiste en concentrar todo el odio en un enemigo único”

En la actualidad, los medios de comunicación se concentran en buscar y satisfacer la gula justiciera de ambos bandos. Se nutren del odio que se tienen y gestan circos mediáticos para alimentar esa competencia de “verdades”. Televisión y diarios venden odios, intolerancias, narcisismos, egolatrías y conveniencias de prácticas y discursos.   

El fanático apela a las más cerradas pasiones y miserias para demostrar que está en la posesión de una única y sola verdad. La razón y el fundamento no existen en el fanático. “No pueden ser convencidos, solo convertidos”.

Para los fanáticos K, ellos son los “soldados de Cristina y de Néstor” combatiendo la “puta oligarquía” y los anti-K son la “patria trabajadora” defendiendo al país de los “guerrilleros montoneros”. No saben o no quieren saber que el fanatismo que los enfrenta tiene la misma raíz y los mecanismos de defensa y agresión que utilizan son exactamente iguales. La libertad de pensamiento y la autonomía no existen en ambos bandos, porque sería socavar el dogma en que se convierten. “Confiar en la evidencia de los sentidos y la razón es una herejía, una traición. Resulta sorprendente pensar cuanta incredulidad es necesaria para hacer posible la creencia. Lo que conocemos como “fe ciega” esta fundamentada por innumerables incredulidades”

Los fanáticos K y anti-K no construyen ni construirán nada, solo buscan satisfacer su ego incompleto y ocultar la ausencia total de autonomía, trasladando su frustrada vida personal en los demás. El fanático ve la causa de su mal y miserias en los demás. Es una forma de defenderse y resignarse ante la incapacidad de ver sus propios defectos y encontrar la solución. Busca la vía más rápida y vuelca en la “bronca del otro” la excusa perfecta para despojarse de su personalidad. El fanático, de ambos bandos, se alinea y contagia a otros con su miseria y pobreza individual de autonomía.

La forma más eficaz para conseguirlo es encontrar a otros, tanto como sea posible, que odien como nosotros. Una gran parte de nuestro proselitismo consiste en contagiar a otros no con nuestra fe, sino con nuestra marca de odio irrazonable.

El fanático puede ser ud., yo, su vecino, su pareja, su mejor amigo, su familia, su compañero de trabajo. No intente dialogar con él, es imposible. Su furia demoledora lo hace creer invencible y dueño de la palabra, el presente y el futuro.

El fanatismo dice presente hoy en la Argentina.

Lamentable.

Dardo Vergara

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