18 julio, 2024 5:49 pm
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Sexo seguro

Cásate y sé fiel. Así apuestan campañas que quieren recuperar la fidelidad como valor cultural. El desmesurado énfasis que han puesto la mayoría de las campañas anti-SIDA en la promoción del condón ha diluido un importante mensaje : el SIDA no representa un problema para aquellos que tienen una relación monógama con una pareja estable y no infectada.

Los matrimonios fieles están a salvo del SIDA, ya que no es posible contagiarse de un cónyuge no infectado. En los países occidentales el riesgo de contagio de SIDA por relación heterosexual es aún bajo. Ciertamente al crecer el número de infectados, aumenta la probabilidad general de contraer el SIDA por vía heterosexual. Pero, para incurrir en ese riesgo, hay que caer en la infidelidad.

 

La fidelidad, he aquí una de las soluciones contra el SIDA.

Palabra que está marginada en esta cultura nuestra. Todo lo que suponga un pequeño compromiso, nos resulta en primera instancia rechazable. Troquelados, como estamos, por los anuncios publicitarios en los que se nos aconseja de no privarnos de nada, de piensa sólo en ti, diviértete a tope, etcétera… esas otras costumbres quedaron en desuso. El amor fiel, a lo “Love story” es presentado como una cosa de románticos, de nostálgicos, al fin y al cabo.

¿Es mucho pedir a personas casadas que no engañen a su cónyuge? Ya se sabe que hay quien presume de tener un amante y se nos presenta esto como audaz, valiente; poner los cuernos al otro se dice que es una “aventura”. Pero aunque sólo fuera desde el punto de vista sanitario, ¿no vale la pena recriminar esas conductas?

Muchas veces se han dado, y se están dando, casos en los que empieza a surgir el SIDA en un miembro de la familia, en otro, en otro…, y al final se descubre el origen. El primer contagio ocurrió hace años, cuando el padre de familia, hombre de negocios acostumbrado a viajar, pasaba alguna que otra noche en clubs de alterne. Después contagió a su mujer, y alguno de sus hijos también nació ya contagiado. ¿Qué se puede decir en estas ocasiones? ¿qué nadie tuvo la culpa? ¿qué nadie traicionó a nadie, y son cosas del destino? ¿Es mucho pedir la fidelidad con el otro?

A pesar de todo, hay quien se sigue escandalizando cuando se dan estos consejos. Los apologistas del condón se rasgan las vestiduras cuando ven que alguien recomienda algo distinto de sus productos. Así el profesor Rafael Nájera en un Congreso Español de Sexología -mejor público imposible-, criticaba que otras personas hablaran de castidad en vez del condón. Decía de un modo falaz que “la castidad no se lleva a cabo de una forma constante. Contra el SIDA, la castidad falla más que el preservativo”. Lo realmente exacto es decir que la castidad sólo falla cuando no se vive, mientras que el preservativo puede fallar aunque se utilice. Por lo tanto, uno a dos en contra del condón.

También está comprobado que, a pesar de las insistentes campañas, el condón no se utiliza de modo constante. El propio Nájera alertó sobre “el resurgir tremendo” de la enfermedad que se está produciendo en Estados Unidos a causa del descuido en el uso del condón. “Hay que ser absolutamente constantes en la práctica del sexo seguro”, predicó Nájera. Nada, ni una transgresión a la regla, aunque el empleo del condón vaya contra la tendencia más natural. Aquí la norma es no permitirse una excepción. Lo sorprendente es que se considere imposible que un hombre sea fiel a su mujer y luego se pretenda que no traicione nunca al condón. Pero ¿no es más fácil y más atractivo ser fiel a una mujer?

Sinsida.biz

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