De este modo, el silencio, las lágrimas y las consignas escritas se dieron encuentro a las 20 horas en la Plaza Constitución con el objeto de consolidar la demanda de la sociedad en cuanto al tratamiento del caso Micaela.
Luego de un extenso aplauso, interrumpido por esporádicos gritos de justicia, la multitud, liderada por sus amigos y compañeros, comenzaron una lenta marcha hasta Tribunales bordeando la plaza, donde reiteraron su pedido con un cerrado y extenso aplauso.
Al cabo de esto, hicieron lo propio frente a la misma Jefatura y, finalmente, se desmovilizó la concentración.
Al mismo tiempo, se realizaron manifestaciones similares en diferentes ciudades a lo largo y a lo ancho del país.
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