El trabajo realizado sobre los 329 legisladores nacionales arrojó que todas las orientaciones políticas tienen como mínimo dos legisladores sin carrera profesional, y que Cambiemos es el bloque con más títulos: el 76 por ciento.
Del mismo modo, también se descubrió que, de los 257 diputados, 87 no tienen título, y de los 72 senadores, 17, de lo cual se desprende que casi un tercio de los legisladores no cuenta con un título de grado.
Visto desde la perspectiva de género, de las 130 mujeres legisladoras, 70 por ciento de ellas poseen título de grado, mientras que, de los 199 hombres, 67 por ciento, pero esta brecha se amplía en el Senado.
Por otro lado, también surgió que Derecho es la profesión más presente entre los legisladores, ya que la mitad son abogados, mientras que otras profesiones presentes son las de contador, ingeniero, politólogo y economista, cada una de ellas con un porcentaje que no supera el ocho por ciento. Solo hay ocho médicos, cuatro arquitectos, cinco psicólogos y cuatro licenciados en trabajo social.
Entre los legisladores sin formación universitaria se destacan Máximo Kirchner, Andrés Larroque, Facundo Moyano, Carlos Reutemann, Héctor Baldassi y Carlos Heller.
El politólogo Ignacio Labaqui sostuvo que “alguien que no tiene título puede ser buen representante con buenos asesores”, mientras que la diputada Diana Conti, abogada, aseguró que “no es imprescindible tener un título para ser representante del pueblo o de una provincia, porque el saber académico que pudiera requerirse uno lo suple a través de asesores o a través del Instituto Legislativo de Capacitación Permanente”.
Lo que no tienen en cuenta es que si fuesen profesionales el Estado se ahorraría los abultados costos de los séquitos de asesores.
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