Eran las 4 de la madrugada cuando, en la intersección de Moreno y Segundo Gianello, una camioneta Ford Ranger empató, en tiempo y espacio, con una moto Brava de 110cc. Podría haber sido un accidente, sino fuera por algunos detalles que lo convierten en un caso de negligencia, absolutamente evitable, que raya con el delito.
Estos detalles son que, al volante de la camioneta, iba una jovencita de 18 años, acompañada por otra de 19, y que a la conductora luego del siniestro, le realizaron el test de alcoholemia, el cual arrojó un resultado positivo de 1,28. Por otro lado, en la moto, sin dominio, iban 3 menores de 14 años, sin protección, a los cuales no se les puede realizar el análisis, los cuales fueron trasladados, en ambulancia, al hospital local donde se comprobó que presentaban lesiones de carácter leves.
Más allá de que, a partir del hecho, que podría haber sido una gran tragedia, se libraron las actas de infracción correspondientes, y se procedió al secuestro de los dos vehículos, lo cierto es que, incluso con un caso consumado e injustificable como este, no se toman medidas de ningún tipo, ni para penar ejemplarmente a los involucrados, padres por un lado y titulares por el otro, ni para prevenir, a través de la debida presencia activa de policía y municipales en las calles.
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