El perfil del Jefe de Tránsito no requirió nunca, ni lo requiere ahora, improntas de ningún tipo, solo exige una personalidad rigurosa y exigente, formada en la organización, que cuente con el apoyo político del ejecutivo comunal y con el acompañamiento de la policía para reordenar el tránsito e imponer el cumplimiento de las leyes vigentes.
Hasta donde se sabe, y se puede comprobar en las estadísticas de víctimas por el incumplimiento de las leyes, nunca existió un compromiso político en la aplicación de las leyes de tránsito.
Menos aún en esta gestión.
En estos pocos días, incluso con un flamante jefe de área, solo se ha visto la típica cosmética barata del discurso del intendente poniendo en discusión la crítica situación del tránsito y supeditando su solución, más que nada, a la buena voluntad de los ciudadanos, desligándose alevosamente de las responsabilidades propias a su investidura.
Mientras tanto, los sendos operativos con estridentes pitazos continúan diluyéndose en la mera permisividad, habilitando a continuar a quienes transitan sin casco en la medida que acrediten la titularidad de la moto, cuando la ley dice claramente lo contrario.
Definitivamente no queremos impronta, queremos eficiencia, efectividad, rigor y respeto en la imposición de las leyes de tránsito vigentes.
Norman Robson para Gualeguay21

















