Cada vez más gente prefiere estudiar carreras a distancia

En Gualeguay y Gualeguaychú se instaló la Universidad Siglo XXI a principios de este año y logró una matrícula inicial de 85 alumnos, según contó Fabián Borches, coordinador de la Universidad Siglo XXI, al medio paranaense UNO.

 

Hoy en día ya no es imprescindible trasladarse a otra ciudad y disponer de varias horas al día para asistir a una universidad.

 

Las posibilidades que brindan los avances tecnológicos permitieron que la oferta académica a distancia se multiplicara considerablemente durante los últimos años, no solo con carreras de grado que propician que quien se inscriba y cumpla con las obligaciones formales para aprobar una serie de requisitos de evaluación obtenga un título que lo habilite en determinada profesión, sino que también hay cursos cortos, de capacitación o de perfeccionamiento, que facilitan el acceso a un aprendizaje prácticamente sin moverse del hogar.

 

A estas alternativas se suma también toda una serie de posgrados para profesionales que deseen complementar sus estudios.

 

Esta modalidad, que cobró impulso en la década del 90, con la importación de esquemas y modelos educativos de otros países, se multiplicó a nivel regional y hoy son cinco las unidades que tienen sede en la provincia que presentan alternativas de formación. Entre ellas, la Tecnicatura en Bromatología, que depende de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) es gratuita; las demás, que responden a diferentes instituciones públicas o privadas, son aranceladas.

 

Entre ellas, la Universidad Nacional de Litoral (UNL) capta a un importante número de estudiantes de Entre Ríos, al igual que la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) con sede en Santa Fe. Con respecto a las instituciones de gestión privada, las universidades Siglo XXI y Blas Pascal ofrecen una amplia gama de alternativas. Sin embargo, las carreras más elegidas “son las clásicas, como Abogacía o Contador Público; y entre las carreras cortas, Martillero y Corredor Público, y Técnico en Higiene y Seguridad en el Trabajo son las que más interés despiertan en quienes quieren capacitarse”, contó a UNO Fabián Borches, coordinador de la Universidad Siglo XXI ubicada en Gualeguay y Gualeguaychú, que se instaló en esa zona a principios de este año y logró una matrícula inicial de 85 alumnos.

 

En coincidencia con Sergio, el encargado de la sede en Paraná de la Blas Pascal, expresó: “La mayoría de quienes eligen estudiar a distancia tienen, en promedio, 35 años; trabajan y tienen su familia conformada. Aunque en los últimos cinco años creció el interés de jóvenes que recién egresan de la Secundaria y prefieren estudiar desde su casa, que si bien deben abonar un arancel muchas veces resulta más económico que trasladarse a otra ciudad para ir a la universidad”.

 

“Esa modalidad tiene ventajas para los estudiantes, pero también para las instituciones educativas, ya que al captar alumnos de distintas partes del país se logran cubrir los cupos mínimos para dictar algún curso o carrera”, concluyó Javier Gómez, de la UTN de Santa Fe.

 

“Se busca esta opción por una cuestión de comodidad y costos”

Los modos de acceder a la capacitación a distancia fueron evolucionando conforme a los avances de la tecnología. “Cuando arrancamos con esto se comenzó haciendo convenios con instituciones o centros regionales, donde el alumno iba a retirar el material y debía presenciar una serie de clases que se enviaban filmadas a las distintas localidades, y los estudiantes se fijaban un horario para acceder a este video”, contó a UNO Carlos Pastor, coordinador de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

 

En este marco, señaló que “hoy algunos de estos espacios siguen funcionando como centros de apoyo, pero la mayoría de los alumnos accede a las aulas virtuales a través de una página Web y una clave. De esta forma puede cursar las distintas materias, suscribirse a los diferentes módulos y contactarse con los docentes y demás estudiantes a través de foros internos”.

 

Cada cátedra propone distintas formas de aprobar la materia, que pueden ser trabajos prácticos o exámenes, en algunos casos virtuales y en otros presenciales, dependiendo de cada institución.

 

Las opciones educativas son amplias y los aranceles se determinan en relación a diferentes factores. Las carreras clásicas, como Abogacía o Contador Público cuestan entre 800 y 890 pesos mensuales. “Este es un arancel final que incluye desde los materiales de estudio hasta los derechos a exámenes”, detalló Sergio, encargado de una sede de una de las universidades privadas que ofrece esta modalidad en Paraná. En el caso de las Tecnicaturas o carreras de pregrado, hay que pensar en una cuota promedio de 600 pesos.

 

Para mayor información: www.unlvirtual.edu.ar; www.ubp.edu.ar; www.frsf.utn.edu.ar;intra.fb.uner.edu.ar /tcb.asp; www.21.edu.ar.

 

 

Fuente: unoentrerios.com.ar

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