En cierta forma, hoy en día, las imágenes se han convertido en los espejitos de colores de los tiempos de la conquista, compartiendo el mismo objetivo colonizador.
Si bien es cierto que desde mediados de siglo pasado, con el descubrimiento de la propaganda, inicialmente explotada tanto por Phillip Morris como por el Tercer Reich, hoy, con la televisión, internet y todo lo gráfico bombardeando información todo el día, las imágenes han asumido un rol protagónico por sus características de capacidad de contenido y rápida incorporación al inconsciente colectivo.
“Una foto vale más que mil palabras” dice el dicho, lo cual no deja de ser cierto, sino que la explotación de esta herramienta “vendiendo” una ilusión muy distante de la realidad, y con fines mezquinos, viola algunas lealtades y derechos.
A partir de esta situación, donde un mundo de imágenes está orquestado para imponer un determinado contenido, surgen como relevantes las lecturas e interpretaciones a las que se somete una determinada foto, y el prestigio de quienes leen e interpretan de uno y otro lado del escaparate.
En nuestro ámbito doméstico, en los últimos días, dos fotos fueron publicadas por los medios, Erro con Giorgi y Matorras con Vittulo, logrando un gran impacto sobre la opinión pública.
A partir de esas imágenes, con su carácter, contenido y trascendencia, la comunidad comenzó a recibir lecturas e interpretaciones sobre el mensaje de las mismas.
Por un lado, la foto de Erro pretende vender un posicionamiento del intendente dentro de las esferas políticas nacionales y un sugestivo avance en las gestiones por el parque industrial, mientras que por el otro lado, la foto de los legisladores pretender vender la madurez política del trabajo conjunto en pos del desarrollo de la ciudad.
Ahora bien, las distintas interpretaciones sobre estas imágenes pueden avalar o no las pretensiones de los protagonistas, pero no pueden negar la imagen en sí.
Por ejemplo, no se puede negar que Erro y Giorgi posaron juntos para la foto, más allá de que sí se pueda dudar del conocimiento de Giorgi sobre las implicancias de la foto.
Del mismo modo, no se puede negar que los legisladores posaron sonrientes para la foto, más allá de que sí se pueda dudar de las razones y sentidos que los motivaron a eso después del difundido enfrentamiento.
En definitiva, como bien dice el dicho, “no todo lo que brilla es oro”, “ni todo lo oscuro es lodo”, como agregaba mi abuela, y para saber Dios nos dio el intelecto que es hora de que empecemos a utilizarlo.
Ante este marco colonizador los ciudadanos debemos muñirnos de todos los elementos analíticos antes de decidir la compra o no de cualquier espejito de color, sea este Made in China o Industria Argentina.
Norman Robson para Gualeguay21

















