¿Cómo ve a Gualeguay hoy?
-Akiki: La veo postergada. Acá estamos sufriendo mucho más los problemas generales. Los sufrimos mucho más por el costo del estancamiento al que estamos sometidos desde hace un largo tiempo. Esos problemas coyunturales, sean provinciales o nacionales, que compartimos con las demás ciudades, acá se sienten más porque no hemos evolucionado como cualquier otra ciudad del país.
A Gualeguay le falta desarrollo social y económico, ¿a qué se debe eso?
-Akiki: Creo que se debe a que la sociedad y sus individuos no nos hacemos cargo. Creo que se debe a que estamos pagando un alto costo de la postergación y no reaccionamos como deberíamos. Yo creo que todos somos responsables de esto que nos pasa y es necesario que lo asumamos y que reaccionemos.
Fijate que todos somos democráticos solo un día cada dos años, pero el resto del tiempo nos borramos. Hayas votado a quien hayas votado, después de las elecciones no nos calienta lo que se haga ni reaccionamos ante lo que se haga. Tratamos de acomodarnos lo mejor posible. Eso demuestra nuestro egoísmo y nuestra falta de iniciativa, por un lado, y nuestra irresponsabilidad, por el otro.
Nuestra ciudad nos necesita democráticos, participativos y comprometidos. Con mirar a las ciudades vecinas alcanza y sobra. Sabés que lindo sería estar disfrutando de una ciudad pujante, con autódromo, con parque industrial, con termas, con un centro comercial intenso…
¿No ve responsabilidad del Estado en todo esto?
-Akiki: No. El estado somos nosotros, quienes ejerzan el poder público están puestos por nosotros, y si se equivocan es porque nosotros lo permitimos. Son personajes efímeros que hoy están y mañana no. Aparte, no podemos endosarle todas nuestras frustraciones a los políticos de turno.
Y si nos quejamos de quienes ejercen el poder, recordemos que nosotros nos resistimos a participar y a comprometernos, dejando esos espacios libres. Como ciudadanos disponemos de una serie de alternativas para participar y comprometernos y, así, poner nuestro granito de arena en mejorar las cosas. Hay partidos y agrupaciones políticas, hay iglesias, hay asociaciones, hay clubes, hay cooperadoras, etcétera, etcétera.
Desde ese inmenso mundo de entidades intermedias que tenemos en Gualeguay se pueden impulsar, y así se hace, un sinfín de acciones que tiendan a desarrollar social y económicamente la ciudad.
¿Y porque, a pesar de eso, seguimos estancados?
-Akiki: Creo que desde las instituciones todavía no entendemos el rol que nos cabe. Creo que las entidades son la herramienta más importante que tenemos para ejercer nuestra ciudadanía, pero que todavía no asumimos la responsabilidad en toda su dimensión. Creo que nos falta madurar mucho, dejar de tenerle miedo a la política, a la exposición. Creo que se debe abandonar aquel perfil bajo exclusivo y asumir un protagonismo público que imponga el camino del crecimiento.
Fijate que en otras sociedades, sean argentinas o de afuera del país, la política se nutre de las instituciones intermedias, por la sencilla razón de que reflejan genuinamente el interés común de la sociedad. Gualeguay se destaca por sus instituciones y por la calidad de sus dirigentes, pero evidentemente no hemos sabido, como sociedad, capitalizar esa riqueza traduciéndola en un crecimiento como comunidad. Tanto por dispersión como por mezquindad.
Hay acciones que se realizan desde las entidades que se dispersan y pierden sustentabilidad porque no hay un actor que las encamine, que las encauce, que las articule y las potencie.
¿Cuál es la realidad social y económica hoy?
-Akiki: Económicamente estamos sustentados, por un lado, por el crecimiento de pocas empresas y por el desenvolvimiento que ha tenido el sector agropecuario, todo dentro de un contexto de mejora económica en el país con respecto de una década atrás, y, por el otro, en un crecimiento comercial sostenido por un sistema económico de coparticipaciones y subsidios que lo favorece.
Fijate que una mayor coparticipación trajo obras para nuestra ciudad y trajo un aumento sustancial en la cantidad de empleados públicos, lo que, en su mayoría, viene sosteniendo al sector comercial y servicios. Es común escuchar que una ciudad saturada de comercios y servicios es signo de falta genuina de empleo y desarrollo sustentable.
En lo económico, también, se destaca una balanza comercial deficitaria lejos de poder equilibrarse en el corto plazo, y menos sin un plan de desarrollo y una estructura financiera que apueste a las PYMES, el futuro de nuestra ciudad no cambiara económicamente mucho de aquí a diez años.
Y en lo social pasa lo mismo, gracias a Dios tenemos un ejército de entidades emparchando las falencias del estado. Tenemos déficit habitacional, déficit sanitario, déficit en seguridad, ni hablar en lo educativo y formativo. Creo que en lo social es donde más se expone la falta de gestión política, debido a cuestiones internas.
¿Qué habría que hacer a su criterio?
-Akiki: Creo que la situación requiere más protagonismo de las entidades, más participación y compromiso buscando desarrollo sustentable. Y en lo personal creo que con mas acción que reclamos. Creo que la sociedad, representada por sus entidades, debe marcar e imponer el camino.
Nuestra sociedad reclama empleo genuino, estabilidad, un balance comercial positivo, y una mejor calidad de vida, todo esto de forma inclusiva, no para sectores en particular.
Creo que cada uno desde su lugar, y a su manera, debe asumir el rol correspondiente en este sentido. Pero un rol activo, jugado, si se quiere, para imponer el crecimiento y terminar con esta historia de frustraciones.
¿Las termas son un ejemplo de esas frustraciones a las que se refiere?
-Akiki: No. Como primera medida creo que se habla de las termas con mucha soltura sin conocer profundamente el tema, que, por cierto, es bastante delicado.
Hace tiempo atrás, un grupo de dirigentes se puso el al hombro la gestión de las termas para Gualeguay, y lo hizo desinteresadamente, solo motivados por dotar a la ciudad de un atractivo distintivo en aquel momento. Algo similar a lo que ocurrió con el tema autódromo. Dirigentes que asumen un desafío solo motivados por el bien común de Gualeguay.
Cabe destacar que tanto para lograr uno u otro emprendimiento se demanda un esfuerzo importante por parte de la dirigencia, esfuerzo que en casi todos los casos, gracias al acompañamiento del estado, se vio cristalizado con grandes resultados que hoy redundan en beneficios a las distintas comunidades.
En Gualeguay esto no se dio así, acá algunos particulares, otros lobbies y algunos funcionarios públicos pretendieron expropiarle o confiscarle el proyecto a la Corporación para beneficio propio, lo que terminó impidiendo reiteradamente que el proyecto prospere. Por eso hoy indigna que algunas voces critiquen a dirigentes que dejaron todo en pos de un proyecto. Si bien se pueden haber equivocado, pueden haber fallado, pero fueron los únicos que se pusieron al hombro el proyecto desinteresadamente.
¿Seguimos siendo una ciudad de paso?
-Akiki: Seguimos siendo una ciudad de paso, pero hay un equipo de gente que trabaja para que dejemos de serlo, un grupo que tiene un horizonte y que trabaja desinteresadamente en eso. Esa gente no corre infructuosamente atrás de proyectos grandilocuentes y soluciones mágicas, esa gente hace el trabajo de hormiga, generando cosas constantemente. Gente que trabaja por un objetivo común, con mucho sacrificio, convencidos de que solo una parte de nuestro futuro pasa por el turismo.
¿Cómo imagina a Gualeguay en el 2030?
-Akiki: Si nos ponemos las pilas los gualeyos esta ciudad tiene todas las potencialidades necesarias para ser una gran ciudad, solo es necesario que así lo veamos y asumamos el desafío de trabajar para ello, sin mezquindades.
Si fuera así, nos imagino pujantes, con mucha agroindustria, con mucho turismo, todo en franca y armónica convivencia, mucho río, mucha industria cultural, cumpliendo con un plan estratégico integral consensuado en el seno de la sociedad, nos imagino con desarrollo habitacional, calificando como municipio saludable en serio, considerada como ciudad segura sin recurrir a inventos sino aplicando políticas serias, nos imagino como la perla del sur entrerriano.
Nada de todo esto es difícil, mucho menos imposible, solo demanda la decisión de la comunidad.
La Nota Clara, de Julián Cosso, para El Debate Pregón

















