Desde Islas salen más de 200 camiones diarios, unas 8 mil toneladas por día, de arena silicia para Vaca Muerta. Ésto, más lo de Diamante, Gualeguaychú, Concordia y otros significa un volumen de 4,8 millones de toneladas anuales. A diferencia de la actividad agropecuaria, estrictamente controlada en todo su proceso, la extracción de arena, en la práctica, no tiene controles efectivos de algún tipo, y toda la operatoria se apoya en declaraciones juradas. Todo favorece la marginalidad, la evasión y la depredación.
Desde UCR Activa difundieron un detallado análisis de esta actividad, su informalidad, y las serias consecuencias que esto tiene para la provincia, tanto en términos económicos como ambientales.
El informe destaca el volumen de ingreso tributario que se pierde la provincia, del orden de los 40 mil millones de pesos anuales si se la cargarse como al agro, el cual no considera fruto de un descuido, sino de una decisión política. Por otro lado, también apuntan contra la ATER, órgano responsable de cobrar el 3,5 porciento establecido en el Código Fiscal, tarea imposible de cumplir correctamente sin un control volumétrico efectivo como el que se realiza en el agro.
Por último, el trabajo, aparte de sugerir aplicar un sistema de control como el del agro, también sugiere designar a las grandes empresas demandantes como agentes de retención o percepción, incorporándolas formalmente al sistema de control fiscal; o cruzar las toneladas declaradas con las recibidas por las empresas petroleras. En síntesis, el informe infiere que hay mucho para hacer si se quieren hacer las cosas bien en beneficio de la provincia y los entrerrianos.
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