Los números de un carnaval en decadencia

Hablar del carnaval siempre fue subjetivo, pero, con los números oficiales de las últimas tres ediciones de los corsos gualeyos cumplidas (2024, 2025 y 2026), es otra cosa. Los números dejan al desnudo una desacertada organización de la principal fiesta popular local y más importante argumento turístico de la ciudad, sino el único. De éste análisis surge el error del Estado al frente del evento fue solo interesarse en hacer dinero y no un buen espectáculo, degradando el evento a niveles sin precedentes.

A los efectos de este análisis se tomarán en cuenta la cantidad de entradas vendidas, el valor de las mismas y la el canon cobrado a los clubes por las cantinas, lo que redundó directamente en los costos de los consumo, todo a valores de enero 2026 según el Índice de Precios al Consumidor. Cabe recordar que se trató de 3 ediciones en las cuales ninguna noche fue suspendida por lluvia, siendo 10 fechas en 2024, 9 en 2025 y nuevamente 10 en 2026.

Los números

En 2024 se vendió un promedio de 5.250 entradas por noche, a 3 mil pesos cada una, 8.820 pesos a plata de enero pasado. En 2025 se vendió un promedio de 5.002 entradas por noche, a 9 mil pesos cada una, 12.150 pesos a plata de enero pasado. Finalmente, en 2026 se vendió un promedio de 4.260 entradas por noche, a 15 mil pesos cada una.

De esto se desprenden dos realidades:

•Que de la primera a la segunda edición la venta cayó 4,72 por ciento, y que de la segunda a la última cayó 14,83 por ciento, totalizando una caída, de la primera a la última, de 18,86 por ciento.

•Que de la primera a la segunda edición el costo del espectáculo aumentó para el público un 37,75 por ciento, y que de la segunda a la última aumentó un 23,46 por ciento, totalizando un aumento de 70,07 por ciento, siempre a moneda constante y según los números oficiales.

Por otro lado, en 2024, se les cobró a los clubes en concepto de canon por las cantinas 21,5 millones de pesos, unos 63,2 millones de pesos a enero de este año. En 2025, se les cobró 59,9 millones de pesos, unos 80,8 millones de pesos a enero de este año. Por último, en 2026, se les cobró 157,0 millones de pesos.

De esto se desprende que de la primera a la segunda edición el canon de los clubes aumentó un 27,85 por ciento, y que de la segunda a la última aumentó un 94,31 por ciento, totalizando un aumento de 148,42 por ciento, siempre a moneda constante y según los números oficiales.

No fue diferente el derrotero que siguió la espuma, la cual pasó de costar 1.500 pesos en el 2024 a 6.000 pesos este año, valor que redujeron a 5.000 en un brote de vergüenza.

En síntesis, la entrada aumentó, en tres ediciones, un 70 por ciento; el costo de las cantinas para los clubes aumentó casi un 150 por ciento; y la cantidad de espectadores cayó casi al 80 porciento.

El espectáculo

Ahora bien, si bien no hay números para valorar la evolución del espectáculo, no escapa a ningún gualeyo amante del carnaval que la oferta no evolucionó en nada en los últimos años. Son las mismas tres comparsas, con la misma cantidad de integrantes, las mismas carrozas recicladas año a año, y las mismas plumas que van quedando del año anterior, a pesar de la inversión del Estado sin rendición alguna, o control de algún tipo.

Por ejemplo, 150 millones de pesos del erario público fueron para cada comparsa el año pasado para ser invertidos en esta edición. Algo sobre lo cual algunas entidades deberían dar explicaciones.

Rol del Estado

Más allá de idealismos de derecha y de izquierda, en este análisis se debe tener en cuenta que, cuando un Estado asume al frente de alguna actividad privada, tiene que tener una sólida justificación pública. En el caso del carnaval gualeyo, la única excusa válida podría ser mantener una fiesta arraigada a la cultura local y potenciarla como argumento turístico. Aumentar los precios sin mejorar el espectáculo en nada apuntaría a lograr ese objetivo.

Por otro lado, al financiar a terceros privados, el Estado debe auditar esa financiación, no solo en los papeles, sino, también, en el destino efectivo de la misma, de modo que asegurarse que se destinen al objeto financiado, y no a propiedades u otras actividades.

Conclusión

Todo lo expuesto indicaría que la organización, en manos de oportunistas funcionarios públicos de paso, con la complicidad de los directivos de las comparsas y de los dirigentes de sus instituciones, todos en el afán y avidez de hacerse de dinero fresco, solo en estas tres ediciones, han llevado el carnaval gualeyo, un patrimonio público de la ciudad, a un nivel de decadencia sin precedentes, tal vez irreversible.

Coeficientes de ajuste

Enero 2024 a enero 2026: 2,94.
Enero 2025 a enero 2026: 1,35.

Fuentes

Balance 2024

Carnaval: 67 millones a favor


Balance 2025
https://municipalidad.gualeguay.gob.ar/noticia.php?id=4496

Norman Robson para Gualeguay21

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