Un forúnculo en la gestión Bogdan

A lo largo de toda la gestión municipal actual, la
Secretaria de Obras, Servicios Públicos y Planificación ha sido la peor de las áreas. Y eso es mucho, ya que no es fácil ser peor que Turismo o Gobierno. En solo dos años, casi nos ahogamos gracias a Ántola, Mihura nos ahogó dos máquinas viales, y Gualeguay creyó qué colocando un hombre de carrera, Marcelo Altinier, sería distinto. Fue en agosto y el pescado sigue sin vender. Solo fue más de lo mismo, solo que no nos ahogamos porque no llovió, y las máquinas no se ahogaron porque no se mueven.

Tenemos una planta propia de pavimento qué no se aprovecha como debería, tenemos montañas de ripio acumuladas detrás de la YPF de la Rotonda, tenemos máquinas y recursos humanos descansando, tenemos intertrabado, pero todos los vecinos sufren el estado de las calles, dentro del casco urbano, y ni hablar en las chacras. Planificaron, con bombos y platillos, 80 cuadras de intertrabado para este año, pero estamos a marzo y no se empezó ni una sola cuadra.

Pero eso sí, cuando los vecinos cortan la calle de Soychú, el otrora trabajador se reúne con los empresarios a buscar una salida, y después atiende a la prensa.

Por otro lado, los desagües están como cuando llegamos de España, o como cuando se fue Ántola, igual que cuando éste llegó: abandonados, sucios y, por supuesto, obstruidos, esperando ser nuevamente protagonistas del desastre. Tal vez espere poder él también tomarse una selfie con el Gobernador, los dos con el agua a las rodillas.

El tema del agua corriente no es diferente. Aparte de no saber si están o no contaminadas las napas con arsénico, varios sectores sufren la falta de presión. Meses atrás, en un video, Altinier anunció una nueva bomba de agua en calle La Paz y la ruta. Costó 27 millones de pesos, pero los vecinos siguen sin presión, y la ciudad con 27 palos menos.

Otro tema es el extenso basural a cielo abierto, el cual no solo que nunca se logró sistematizar, sino que ya ha desperdigado hijos por toda la periferia, donde los vecinos también proceden a quemar. Fuera del casco ya abundan los basuralitos a cielo abierto, con el riesgo sanitario que éstos significan para las familias del lugar.

Finalmente, y solo por mencionar algunas de las aristas de esta inexistente gestión, están los paseos públicos, uno de los patrimonios más ricos de la ciudad, todos abandonados a su suerte. No solo están descuidados y desmantenidos, sino que están deslucidos por desidia y desinterés.

Por último, solo queda rezar porque el próximo Secretario sea más mejor, o menos peor, y que no llueva en serio antes.

Norman Robson para Gualeguay21

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