A principios de 2009, llegó a Gualeguay la empresa Bio Luján con un proyecto para reciclar basura a partir de un innovador proceso de microorganismos naturales que convertían los residuos orgánicos en nutrientes para el suelo, sin producir gases, ni olores. Si bien aquello nunca funcionó, hoy, un proyecto revolucionario, con apoyo de las Naciones Unidas, en Trinidad y Tobago,
promueve la cría de moscas soldado negra para que sus larvas transformen residuos.
El problema de ese país es el costo de alimentación de la producción pecuaria y, en respuesta, surgió este proyecto. Estas larvas permiten transformar residuos orgánicos en dos productos claves: un alimento rico en proteínas, y biofertilizantes.
Por último, vale señalar que estimaciones de la FAO aseguran que aprovechar el 50 por ciento de los residuos orgánicos disponibles permitiría generar suficiente proteína para cubrir entre el 50 y el 100 por ciento de la alimentación de pollos de engorde en el Caribe.
Entonces, era cierto.
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