Gualeguay enfrenta por estos días su tercer plan estratégico, lo cual es muy bueno y puede redundar en información valiosa para quienes alguna vez lo gobiernen. Se trata de un plan elaborado en base al aporte de los vecinos, de forma de invertir según su interés. Pero quienes traen este nuevo plan estratégico vienen detrás de su negocio, no del nuestro. Su idea es llevar adelante un trámite para justificar obras públicas en las que están interesados los politicos de turno. Gualeguay no debe dejar que eso pase así.
Un plan estratégico se elabora primero recopilando todos los datos posibles sobre el territorio, elaborando un diagnóstico, y, luego, convocando a las fuerzas vivas para presentárselo, de modo de que éstas manifiesten frente a ese diagnóstico las prioridades a considerar en las futuras inversiones. Cuanto más participativo sea, más representativo será, y el resultado será más fiel a los intereses de la comunidad.
Cabe recordar que Gualeguay ya realizó dos planes estratégicos: uno en tiempos de Jaime y otro en tiempos de Erro. En ambas oportunidades se convocó a la comunidad, ésta aportó y trabajó en las necesidades de la ciudad hacia futuro, y, en cada caso, se elaboró un plan a tantos años.
Pero estos trabajos solo sirvieron a los políticos para cumplir con los requisitos de los créditos internacionales para financiar obras públicas, como la Defensa Costera entonces, el Canal Periurbano después, y ahora la Circunvalación. Logrado eso, en las dos experiencias, los planes fueron olvidados en algún cajón, y nada se aprovechó.
Por otro lado, vale agregar que en los contextos políticos donde la Nación no envía grandes recursos a las provincias, y estas están desesperadas por ellos, en particular frente a un inminente año de campaña (2027), los créditos internacionales son una buena alternativa para hacerse de recursos.
Ahora bien, en esta oportunidad, la Fundación en Obras y una Cátedra Unesco de Ciudades Intermedias de España, llegan a Entre Ríos, invitadas por el Gobierno, a realizar sendos planes estratégicos en distintas ciudades (Galarza, Nogoyá, etcétera.). En ese marco, el consultor a cargo del ahora llamado Plan Base, Bruno Reinheimer, de la Fundación en Obras, le pidió a la Municipalidad la información que necesitaba, y él elaboró un diagnóstico, el cual ahora debe ser validado por la comunidad en los talleres o audiencias públicas.
Es por esto que el próximo 15 de mayo se realizará en el auditorio municipal un “taller” público, pero con solo cuatro mesas representativas de 50 mil habitantes, una por temática, en las cuales la mitad serán funcionarios provinciales y locales ya alineados con el objetivo: direccionar o manipular los resultados de forma que justifiquen los objetivos preestablecidos. Al igual que en la reciente audiencia pública para el Canal de Mihura, en este caso se pretende lo mismo: cumplir con los requisitos de los organismos financieros, a nadie le interesa la ciudad.
Cabe destacar que los concejales, supuestos legítimos representantes del pueblo, no han sido participados de nada de todo esto.
Por lo tanto, cabe concluir que esto no le sirve a Gualeguay. Las obras sí le sirven, pero bien hechas, no así. De modo que para que eso no pase, Gualeguay debe participar masivamente de estos talleres e imponer su parecer, de modo de que justifiquen las obras que realmente sean necesarias a la comunidad, y, si no, que quede un buen trabajo para cuando alguien nos gobierne.
Norman Robson para Gualeguay21


















