El pasado viernes, en el auditorio municipal, se realizó un segundo taller del Plan Base, esta vez para revisar un plan estratégico anterior, del cual nada sabían los organizadores al momento del primero. Pero parece haber sido tarde. La convocatoria ya no fue la misma y había más funcionarios que particulares. El diagnóstico de algunos, presentes y ausentes, fue cruel: “muy chantas”. Coincidieron en la improvisación y el desconocimiento de quienes convocaron. Qué queda.
Gualeguay entera, desde hace décadas, sabe de la necesidad urgente de planificar su desarrollo, y así lo ha demostrado desde hace más de 25 años atrás. Pero siempre los políticos la arruinaron al ignorar los planteos de los vecinos. Igualmente, de las anteriores instancias quedaron ricos documentos, como el que ahora se quiso reflotar. El problema es el eterno y lamentable divorcio entre los intereses de los políticos y los de su pueblo. Veamos qué pasó y qué queda.
Cómo debe funcionar esto. Por un lado, hay una consultora bien experimentada en el tema y bien contratada por los intereses políticos para organizar todo y direccionar las conclusiones según aquellos. Por otra parte, están el estatal local, que debe aportar los argumentos de la “necesidad real”, lo que precisa el territorio, y alguien de la sociedad civil como para apuntalar el trabajo. De este modo, trabajan las tres partes, y, al final, el primero toma estos argumentos y los despliega ante la comunidad resaltando las necesidades más “urgentes y convenientes”, y ésta detalla y prioriza las acciones más necesarias.
Qué pasó acá. La consultora no es distinta a la de veces anteriores, y su misión es la misma, pero su calidad dejó mucho que desear desde un principio. Muy improvisada y soberbia. Por otro lado, la parte estatal local no estuvo a la altura del desafío, y desnudó su desconocimiento absoluto del territorio y, con esto, el poco interés puesto en conocerlo. Lamentable. Por último, la parte civil no cumplió con su parte. El resultado quedó a la vista y la comunidad no es boba, como esperaban, menos la que sacrificó su tiempo personal a tratar de hacer algo serio. Conclusión: Dejó de participar.
Quién perdió. Sin lugar a dudas, de este modo vuelve a perder Gualeguay, porque la consultora va a cobrar igual, los funcionarios seguirán cobrando igual, la asociación civil seguirá igual, y los intereses políticos concretarán igual su negocio como les convenga y se le de la gana.
Qué nos queda. Siendo tan importante y necesario todo esto para la ciudad, es preciso que la comunidad exija y el estado local actúe rescatando este Plan Base. Para ello, antes de continuar, y dejar que quede pervertido todo este trabajo, el gobierno debe convocar a referentes de la sociedad civil para ajustar lo actuado, y luego citar a una nueva instancia, esta en serio, en la que se revise lo actuado, y se replanteen las realidades y necesidades, para luego continuar. Caso contrario…
Conclusión. La utilidad de todo este trabajo está en las exclusivas manos del gobierno local. Veremos si elije la obsecuencia al poder político y sus intereses, o su deber para con los intereses de su pueblo.
Norman Robson para Gualeguay21


















