En su última edición, el Radar Educativo de Argentinos por la Educación puso el foco en el uso del celular en las aulas, en un contexto en el que 6 de cada 10 chicos de 8 años ya tienen un teléfono propio, el 59 por ciento de los chicos de 3er grado. Si bien el 23 por ciento no tiene uno dispositivo personal, sí utiliza el de sus padres o algún familiar. Solo un 18 por ciento no tiene acceso a un celular. Más allá de eso, de las investigaciones surge que la prohibición reduce las distracciones y el uso de los dispositivos en clase, pero los resultados sobre mejoras en el rendimiento académico son dispares.
Según datos de UNESCO, la proporción de países que implementaron algún tipo de restricción formal pasó de menos de una cuarta parte en 2023 a cerca de dos tercios en 2026 apenas mas del doble. Si bien en Argentina no existe una ley nacional unificada sobre el uso de celulares en las aulas, al menos 11 provincias avanzaron ya con leyes, resoluciones o protocolos propios.
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