Las generaciones se clasifican como boomers, generación X, millennials o centennials, y eso sirve para explicar diferencias culturales, políticas y sociales, pero esos rótulos también fragmentan, distancian y limitan a unos y otros. Por lo tanto, especialistas reconocen que esa segmentación es una estrategia del mercado para dividir y reinar, y proponen revisar el origen y los efectos de las clasificaciones para fortalecer la construcción de puentes intergeneracionales, y liberarse de esas diferencias que son meramente culturales para buscar similitudes esenciales que les permitan asociarse.
La segmentación surgió para orientar primero campañas publicitarias y consumos específicos, y luego fue adoptada por lo social y lo político para sus objetivos. El peligro está en naturalizar la competencia entre generaciones y permitir que las diferencias culturales tengan más peso que los desafíos comunes, debilitando a todos frente a la realidad común.
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