Aunque estemos bien dentro del siglo XXI, en Buenos Aires aún sobreviven dinosaurios unitarios que se creen que pueden llevarse puestos a los “indios” del interior. Esa es la creencia que prima, o primaba, en la Comisión Directiva de la Sociedad Rural Argentina cuando creyeron que con prepotencia arrogante, y algunos espejitos de colores, iban a someter al ruralismo entrerriano. Pero se equivocaron. La respuesta fue contundente, y le demostraron que en Entre Ríos somos federales, democráticos y, más que nada, respetuosos, y no dejamos que nadie nos lleve puestos.
Poca memoria, pues se olvidaron de que la idiosincrasia rural entrerriana ya se había hecho famosa en el 2008, cuando Alfredo De Ángelis les dijo fuerte y claro: “Minga nos van a poner de rodillas”.
Recordemos que todo este quilombo empezó en las pasadas elecciones, cuando el distrito 7 Entre Ríos fue el único donde ganó la oposición a Nicolás Pino, quien ganó cómodo en el resto del país. Eso enfureció al dirigente porteño, quien cargó contra los legítimos dirigentes electos, y se contactó con las 20 rurales entrerrianas, adheridas a FARER y CRA, para seducirlas a trabajar con él por sobre las autoridades del distrito, a la vez que organizó una movida en la Rural de Gualeguaychú, el 6 de octubre, convocando allí a un encuentro ampliado. Un verdadero golpe institucional contra todo el ruralismo provincial.
La respuesta tardó poco, y no vino de parte del distrito avasallado, sino de parte de las rurales, de FARER y de CRA. Victoria fue la primera en rechazar la invitación, luego Gualeguaychú no prestó su sede para la reunión, y después llegó el discurso en la Rural de Chajarí. Quedó claro que así, no, y el rechazo se percibía en el ambiente.
De ese modo, el encuentro en Gualeguaychú se convirtió en la hora de la verdad. Tal cual lo programado, se realizó ayer, y no fueron las rurales, ni nadie de FARER o CRA, ni, mucho menos, los directivos electos del Distrito 7. Solo asistieron nueve productores socios de la provincia. Había más porteños que entrerrianos. Un verdadero papelón que demostró que la gestión central actual no está a la altura de tan señera institución.
En síntesis, a la CD porteña le quedó claro que en Entre Ríos mandan los entrerrianos.
Norman Robson para Gualeguay21


















