En el campo La Yola, en La Paz, el viernes pasado, casi un centenar de productores y sus gremios se reunieron con autoridades de Abigeato para abordar el avance descontrolado del delito rural. Un mes antes, en ese mismo campo, un changarín carneó un ternero angus de 160 kilos y trató de vender la carne por WhatsApp. Lo atraparon, confesó el delito y, el pasado martes, acordó con el juez un juicio abreviado por el cual era condenado a la pena de dos años de prisión de ejecución condicional, y se fue a la casa con la promesa de portarse bien y hacer trabajo comunitario.
En un comunicado posterior al encuentro de productores y fuerzas de seguridad, las entidades exigieron medidas urgentes tanto de la Justicia como de las fuerzas, a la vez que advirtieron que “la falta de estos cambios, considerados necesarios y urgentes, hace que los productores rurales
continúen viviendo como si el Estado de derecho no existiera”.
Por otro lado, según se supo, Micael Luque, alias “Mica”, de 28 años, días pasados reconoció ante el Juez de Garantías Dr. Ramón A. Lell haber faenado en La Yola, junto a un compañero, un ternero de raza Angus, de unos 160 kilos, para quedarse con la carne y venderla. De ese modo, el magistrado homologó el juicio abreviado por el cual Luque fue condenado y quedó en libertad.
En síntesis, carnearon un ternero y, en el mismo lugar, al mes exacto, un centenar de productores se reunieron para reclamar seguridad. A menos de una semana de ese encuentro, un juez de allí, a cargo de la causa, acordó con el cuatrero una condena de solo dos años y en libertad.
Gualeguay21


















