Es octubre, año 2016. Ella, maestra jardinera y una de esas mujeres comprometidas con el mundo, lleva un tiempo planteándose qué hacer desde el llano por ese valiosísimo tesoro desconocido que es la literatura. Ve tanto en libros, cuentos, poesías, y cualquier otra expresión, todo al alcance de todos, con todos los beneficios que eso trae al alma, pero ve, impotente, que todo eso se pierde en el olvido, llevado puesto por emojis y coloridas imágenes. Hasta que, esta tarde, se le ocurrió una idea de qué hacer, y convoca a todos aquellos quienes serían sus secuaces. ¿Dónde? Donde más: en la Biblioteca Popular.
Allí, sin dudas inspirada por los espíritus de antiguos parroquianos del lugar, como el propio Carlos, Emma y Juanele, contagia a los demás sus ganas y, en una tormenta de ideas, planean todos juntos el arranque. Sin dudas, ante semejante despliegue de generosidad, pasión, solidaridad y qué sé yo qué más, aquellos próceres gualeyos celebran entre ellos aquella iniciativa. “Al fin”, coinciden los tres. Así nace entonces este apostolado de llevar las letras, y su poder, a donde sea que sean bienvenidas, solo leyendo para otros. Así nace “Gualeguay Lee”.
No se trataba de desprenderse de nada, sino de compartir todo, enriqueciendo al otro sin empobrecerse ninguno, y cultivando cultura. ¿Qué mejor negocio? Y así regalaron, jornada a jornada, los legados de Juanele, Benedetti, Saint Exupéry, Borges, Galeano, gualeyos, argentinos, españoles, latinoamericanos. Y así, a lo largo de los años, acariciaron cientos y cientos de almas atentas.

Hoy también es octubre, pero ya diez años pasaron de aquello. Desde entonces, cada semana los encontró leyendo en alguna escuela, hogar, patio o rincón de la ciudad. Fueron diez años, fueron más de quinientas semanas, lo que significa que fueron miles las lecturas compartidas con amor y pasión. Miles las semillas sembradas en la comunidad.
Aquella protagonista de la iniciativa es la entonces Seño Victoria Tamaño, la de la hermosa voz, y a ella la acompañaron, a lo largo del tiempo, Liliana Susini, Mabel Schenone, Mónica Ruiz, Sara Fumaneri, Kity Casagrande, Rita De Feudis, Patricia Poletti, Patricia Da Dalt, Mabel Schenone, Berta Tronco, José Telli, la pequeña Emilia, y tantos otros, mientras que, hoy, desde el cielo, la acompañan Kity y Virginia Rauch.
Por último, la crónica cuenta que anoche, en esa misma biblioteca, viejos y nuevos celebraron leyendo, entre afecto, entre recuerdos, y, porqué no, entre sueños. Por muchos años más.
Norman Robson para Gualeguay21


















