En este sentido, es preciso que lo gualeyos sepan que considerando que la instalación indiscriminada de grandes superficies comerciales no solo afecta la competencia comercial sino que impacta también en el mercado productor local, en el mercado laboral, y en el balance comercial, el Gobierno entrerriano, a partir de una idea de las sectoriales económicas de la provincia, promulgó la ley 9393, la cual regula este tema y hoy es referente no solo a nivel nacional sino que se la está considerando a nivel Mercosur.
Del mismo modo, cabe destacarle a los vecinos que, de acuerdo a esta ley, promulgada, reglamentada y vigente en todo el territorio provincial, estén o no adheridos los municipios, si una firma pretende instalar una gran superficie comercial solo deberá gestionar una solicitud ante la Municipalidad y, a su vez, esta debe elevar esa solicitud al Consejo Provincial de Comercio Interior, quien es, por ley, la autoridad de aplicación de la ley.
De acuerdo a lo que establece la reglamentación de la misma, ante la solicitud de instalar una gran superficie comercial se debe indicar a la empresa solicitante la realización de estudios de impacto económico, social, ambiental y cultural que le brinde a la comunidad como se verá beneficiada o perjudicada por la actividad de esta empresa, para así aceptar o no su radicación.
En base a esto, y según los antecedentes del tema, la radicación de grandes superficies comerciales impacta en las sociedades de las siguientes formas:
Impacto en la competencia comercial
Según informes y estudios realizados, una superficie de estas magnitudes hace que los pequeños comerciantes e industriales no puedan competir de igual a igual con ellos, no solo a partir de su poder de compra sino a partir de su reducción de costos generales y la explotación que realizan de los recursos humanos.
De este modo, de acuerdo a las estadísticas existentes, existen muchos casos donde los comercios que crecieron con la ciudad, y que son parte indisoluble de ella, donde por muchos años hombres y mujeres de trabajo construyeron el presente, son expulsados del sector compulsivamente por empresas ambiciosas y gobiernos complacientes.
En estos casos, la situación los lleva a no poder siquiera subsistir, obligándolos a bajar sus persianas, lo que deriva en una menor recaudación para el municipio, que desemboca en peores servicios públicos, y, en definitiva, termina destruyendo el entramado social.
Impacto en el mercado productor
Al igual que con los comercios, lo mismo ocurre con la periferia productora que abastece generalmente a los comercios, ya que las empresas que regentean las grandes superficies, por mas que prometan lo contrario, realizan sus compras en los mercados concentradores de las grandes ciudades.
Este contexto, el cual ha sido comprobado en varios casos, tiende a aniquilar las pymes productoras de las comunidades donde estas grandes superficies se asientan.
Impacto en el mercado laboral
Del mismo modo, la información existente indica que por cada puesto de trabajo que utiliza una gran superficie comercial, el comercio convencional da empleo a siete personas, o sea que, por cada persona que emplea una nueva empresa de este tipo, se generan siete nuevos desocupados.
Tal es así que, en el período que va de 1991 a 1999, cuando se da la llegada de las grandes empresas comerciales a la Argentina, la cantidad de personas empleadas por el comercio disminuyó más del 33 por ciento, lo que significó casi un millón de desocupados.
Impacto en el balance comercial
En plena época de la transversalidad y horizontalidad de las economías, donde los gobiernos deben promover la participación de la mayor cantidad posible de actores para desconcentrar las riquezas, algunos funcionarios articulan la burocracia para que estas grandes concentraciones de divisas absorban el dinero de la plaza secándola y enviándolo a sus casas matrices en el exterior, sin siquiera pasar por el circuito financiero local.
En definitiva, el DAR está a punto de dar su puntapié inicial en Gualeguay, una plaza que, a partir de los dos DIA, está perfectamente equilibrada, y los gualeyos tienen derecho a saber a ciencia cierta que les conviene, hay una ley, que debe ser que los defiende de cualquier daño futuro, por más que algunos intereses quieran mostrar una realidad distinta.
Gualeguay21

















