Pero también es cierto que pocas ciudades como la nuestra tienen la desgracia de tener una sociedad tan apática y desinteresada por lo propio, y un gobierno tan nefasto y mezquino.
Pocas ciudades, también, asisten impotentes al paso de las oportunidades sin aprovecharlas, sea por desidia administrativa, sea por ignorancia y falta de fe.
Quienes sí asisten a esta realidad de atributos tan disímiles no pueden más que desmoronarse en la profunda angustia que provoca la injusta e innecesaria sensación de frustración y casi etyerna postergación.
El último viernes, más de mil jóvenes, esos jóvenes con los cuales muchos se llenan la boca día a día, todos jóvenes gualeyos, vieron frustrados sus sueños de que en su ciudad pueda concretarse algo grande.
Otro cachetazo, a pesar de que ellos dejaron todo en la cancha…
Y van…
Norman Robson para Gualeguay21

















