Y donde está el Pato, se preguntaban todos, militantes, obsecuentes y extraños. Hasta el mismo establishment local se sorprendió por la ausencia. Ni hablar el círculo íntimo.
Pero, por supuesto, el acto se hizo igual, y, más allá de la frustración y de la irrespetuosidad de la demora, todos nos retiramos a paso rápido y húmedo.
Ya al reparo de los respectivos ámbitos, las inquietudes comenzaron a aflorar casi como volcanes que eructaban consignas con signos de interrogación.
¿Por qué no vino el Pato?
¿Por qué no vino si hasta en Paraná el Intendente había promocionado la fiesta asegurando la visita del Gobernador?
Y si no pudo venir…
¿Por qué mandó un ministro de tercera línea y no un referente representativo?
¿Será que el apoyo que alega el Intendente y grita a los cuatro vientos no existe?
Y si se arrepintió…
¿Será que el Gobernador dio marcha atrás ante los compromisos que tiene el Intendente con la Justicia?
¿Será que el Gobernador dio marcha atrás ante las pretensiones del intendente de ser candidato a Gobernador en el 2015?
¿Será que el Gobernador dio marcha atrás ante la realidad política local que expone la inexistencia de bases políticas y una masiva dispersión de los votos?
¿O será que el Gobernador nunca se enteró que estaba invitado y fue todo un circo orquestado desde el seno de la municipalidad?
O…
Después de ensayar respuestas y más respuestas, y pasarlas a todas por el tamiz de la factibilidad, solo se sabe a ciencia cierta que el Pato no vino, y que solo acompañan al Intendente su obsecuente séquito de siempre más los dos muchachos de la Kolina nacional que sueñan la fantasía de Alicia Presidente, Luis Gobernador y Paola Intendenta.
O sea, el Pato no vino y acá nadie tiene coronita.
Norman Robson para Gualeguay21

















