Pronóstico reservado

octubre y que ponen los pelos de punta a muchos involucrados.

Esta situación indicaría que se ha creado un escenario político complicado, tanto en el plano  nacional, con una importante incidencia internacional, como en el plano provincial y comunal.

Lo externo, amplia y rápidamente difundido internamente gracias a la globalización, tiene en la situación brasilera una pauta de lo que replicará, tarde o temprano, con su impronta criolla, en nuestro país.

En nuestro caso, como ha ocurrido otras veces, a la larga o a la corta la sociedad se manifiesta consciente de que el gobierno está para cumplir con el mandato del pueblo, aunque muchas veces pareciera que lo olvida. Lo olvida la sociedad y lo olvida el gobierno.

Esta influencia internacional, combinada con el discurso absolutista e intransigente del gobierno nacional, cada vez menos simpático, y los manejos dudosos de sus cuadros referenciales, cubriendo la gestión con un manto cada vez más dudoso, también ayudan a confirmar que el kirchnerismo se iría agotando, más allá de su modelo, que se hace indiscutible en muchos aspectos.

La soberbia y la corrupción conforman una fórmula que pesa mucho en esta carrera proselitista hacia una instancia que, históricamente, no es electiva sino de condena, y pondría en riesgo las escribanías tan indispensables en este proceso.

O sea, perder las mayorías legislativas en la recta final hacia 2015 complicaría aún más los pronósticos de supervivencia K.

Entonces, el efecto brasilero, el discurso presidencial y las sospechas en una instancia legislativa de condena no auguran un buen futuro para el kirchnerismo a nivel nacional.

Ahora bien, la sabida tracción de lo nacional en lo provincial, que en este caso podría ser negativa, en este caso sería contrarrestada por la simpática gestión de Urribarri, la cual goza de buena salud y se ve afianzada por su posible participación en una fórmula presidencial en el 2015, aunque, hay que tener en cuenta, las listas propuestas por el kirchnerismo entrerriano dejan mucho que desear a la hora de seducir padrones.

Esta neutralización del efecto negativo nacional que se da a nivel provincial, definitivamente no se da a nivel comunal, donde la agotada gestión errista, abandonada por el mismo kirchnerismo local y provincial, ve crecer el descontento, no solo en la periferia, donde nunca estuvo presente, sino en el mismo centro que lo votó.

Todo lo enunciado pone sobre el escenario político actual las debilidades y las amenazas políticas del oficialismo, las cuales deberá enfrentar con la sola fortaleza conferida por la caja y sin grandes oportunidades, aunque confronten contra la debilitada, casi inexistente, oposición.

En el ámbito nacional, a la oposición, siempre pobre en propuestas simpáticas a la sociedad, no le queda otra que buscar la forma de reivindicar el modelo pero liberándolo de vicios e imprimiéndole un sello más progresista o desarrollista. O sea, un modelo superador, lo cual le es casi imposible debido a la falta de recursos, humanos básicamente.

Dentro del arco opositor, la escasa oferta de personajes que no representen más de lo mismo ahuyenta cualquier expectativa, no inspira a nadie, y tampoco alienta las esperanzas de cara al 2015, refrescando el crédito logrado en el 2009 que rápida y negligentemente fue despilfarrado antes del 2011.

Para nada es diferente el escenario provincial donde Benedetti quiere repetir la fórmula, olvidando que ahora estamos en el 2013, y, por el otro lado, Busti y compañía proponen una bolsa de gatos incomprable para el entrerriano común.

Por lo tanto, si bien podría existir una tendencia negativa para el kirchnerismo, pareciera que no hay quien le de el golpe de gracia ni en la nación ni en la provincia.

No es muy distinto en lo local, donde los oponentes, caracterizados por su mezquindad, se encuentran dispersos en líneas internas y enfrentadas, y sin una juventud que haga pensar en algún tipo de renovación, desperdiciando la oportunidad de contender contra un oficialismo dividido y en continua crisis.

Todo este desequilibrio político que se genera ante el agotamiento de una gestión y la ausencia de oposición genera la incertidumbre que mencionamos en nuestro primer párrafo.

Este desequilibrio político no solo pone en riesgo hasta la misma democracia, sino que pone en riesgo, también, al mismo modelo nacional y popular que, perfectible en varios aspectos, conforma y conquista el apoyo popular.

Lo que sí es seguro es que a octubre todos llegan con lo justo, sin que les sobre nada, y ante una masa que ya no está cautivada por nadie, sino que es mayoritariamente independiente, definirán su futuro político.

En este escenario confuso y delicadamente crítico, se hace políticamente vital definir estrategias. Estrategias que preserven los proyectos y que aseguren la trascendencia más allá de octubre hacia el 2015.

Como en el IronMan, acá sobrevivirá el más apto…

Norman Robson para Gualeguay21

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