Cuando intentamos revisar por qué nos llamamos como nos llamamos, descubrimos huellas de nuestro origen familiar. Nosotros no somos el nombre que nos otorgaron. Somos, a partir de eso, el nombre que seremos. Y, en última instancia, el nombre que dejaremos. Porque en ese nombre seremos recordados por nuestros pequeños grandes gestos.
Esta charla familiar acerca de la génesis de los nombres es interesante. Quién lo pensó, cuándo, por qué se les ocurrió… también es importante preguntarles a los chicos, mientras crecen, cómos e van sintiendo con su nombre, qué hacen con él. Porque a través de ese nombre se adquiere identidad, y esa identidad no debería ser una etiqueta, sino justamente un nominal sustantivo. La pregunta, entonces, es cómo hacer sustantivo un nombre, un apellido.
Sergio Bergman

















