Carta abierta al Gobernador

Y digo desafortunada porque lejos estuvo de aquellas fiestas que solían ser sus bajadas a nuestra ciudad, donde los discursos se sentían genuinos y cada arenga era festejada por una juventud que no solo estaba unida sino que esgrimía una conmovedora magia militante.

Hoy todo eso se ha evaporado desnudando un oficialismo local rapaz, totalitario, abusivo, soberbio, sin escrúpulos, impiadoso, con el solo objetivo del enriquecimiento personal.

Tal vez sea cierto que las segundas partes nunca son buenas, pero le aseguro que algunas pueden ser nefastas… Especialmente la nuestra… Es culpa nuestra…

Pero su visita no fue desafortunada solo por la falta de magia.

A la falta de magia, y al poco poder convocante reflejado en la militancia, casi totalmente integrada por el proletariado público contratado, se le sumaron actitudes puntuales que provocaron mi profunda tristeza y desazón.

Y digo tristeza y desazón porque su equipo de protocolo quiso impedir el ingreso de nuestra viceintendente a las reuniones aduciendo que no figuraba en una lista provista por el intendente.

¿Acaso no sabe protocolo que todos los gobiernos tienen un vice?

Y digo tristeza y desazón porque se reunió con la corporación económica local, aquella que busca o ya encontró la simpatía del oficialismo, contradiciendo el frecuente discurso oficial contra las “corpos” y dejando de lado las instituciones sectoriales de las pymes locales, quienes son, en definitiva, los verdaderos motores de la economía local.

¿Acaso quien marcó la agenda desconoce el proyecto provincial?

Y digo tristeza y desazón porque un patotero al servicio del gobierno local se cansó de golpearme frente al escenario que Ud. compartía con funcionarios y candidatos para que dejara de cubrir su visita, poniendo nuevamente en riesgo nuestro ya vapuleado estado de derecho.

¿Acaso está bien todo esto?

Pero esto no es todo, Sr. Gobernador.

Estos hechos son solo un paso más en la escalada de horrores de un gobierno local que no cesa de abusar de su poder violando cuanta ley se le cruce en el camino y condenando nuestra ciudad al miedo y a la depresión, al terror y al no crecimiento.

No puedo olvidar los números que le dio el Ministro Devido en la Casa Rosada meses atrás, graficando contundentemente el crecimiento de la provincia a lo largo de su gestión, y no puedo dejar de mirar Gualeguay respecto de esos números.

Cero radicación de emprendimientos productivos, salvo alguno asociado corruptamente al municipio, cero crecimiento en puestos de trabajo genuino, cero crecimiento en camas salvo el recientemente inaugurado Faro del Lago, cero crecimiento habitacional salvo el barrio del Sindicato de la Carne… y si quiere la lista sigue.

Basta recordar el proyecto de parque industrial iniciado junto con el de Viale, Feliciano y Basavilbaso, absolutamente abandonado cuando los otros tres ya trabajan a full.

Entonces, desde acá vemos Victoria, vemos Colón, vemos Galarza, vemos Larroque, vemos Carbó y nos vemos a nosotros…

Pero esto no es todo, Sr. Gobernador.

Tenemos un gobierno local que viola la ley impunemente en todos sus procederes, cuyo presidente ya tiene sobre él el peso de varias causas, todas por peculado, un gobierno que no respeta las instituciones, ni aquellas públicas ni aquellas privadas, un gobierno que persigue tanto a políticos, propios como ajenos, como a jueces, periodistas, integrantes de comparsas y empleados municipales.

Lamentablemente, tenemos un gobierno local que degrada cada día más nuestro estado de derecho.

Pero su visita, compañero, no nos entristece y deshace por todo esto.

Nos entristece y deshace porque Ud. forma parte de la esperanza que tenemos de salir de este escenario de postergación y Ud. viene y se abraza a todo esto, comparte la foto con todo esto, avala todo esto.

Por eso su desafortunada visita nos deja tristeza y desazón, porque hace que se evapore nuestra oportunidad de resurgir, de renacer, de recuperar todo lo que perdimos

Pero Ud., compañero, vino y se asoció a nuestro verdugo.

Por eso, estimado compañero, le escribo todo esto, porque el dolor de la vergüenza, la tristeza y la indignación son más fuertes que el dolor de los golpes recibidos de un sicario a las órdenes del oficialismo local.

Norman Robson, DNI 14725516, Director de Gualeguay21

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