Desde un principio mostró un perfil diferente al resto de la dirigencia, tal vez propio de un veterano de la política, mostrando trabajo y acciones coherentes con un proyecto popular como el que se esgrimía desde los discursos.
De igual modo, fiel a su perfil, al inicio de la campaña del 2011 se plantó junto a Erro ante las arbitrariedades del Urribarrismo, donde Vittulo era el principal referente, y terminó vencedor tanto en las internas frente a Pitón & compañía, con 5 mil votos de ventaja por sobre el candidato urribarrista, como en las generales frente a Jodor y Tamaño.
Pero de inmediato, nuevos cortocircuitos por su carácter comprometido lo apartaron de Erro y no dudó en dar un paso al costado y recluirse solo en sus funciones de Senador, donde el hecho de ser la oveja negra del Senado lo mantuvo aislado, aunque sin impedir que siguiera trabajando por Gualeguay.
Al tiempo, Urribarri, de cara a su proyecto nacional y consciente de la necesidad de consolidar Gualeguay, conmina a Vittulo y a Matorras a trabajar juntos en un equipo al que luego se le sumarán el diputado Albornoz y la viceintendente Tasistro.
A pesar de las muchas diferencias, Matorras privilegió sus férreos códigos de peronista de la vieja política y trabajó junto a ellos llevando adelante varias gestiones de gran importancia para la ciudad.
Tanto en aquellos primeros tiempos en que estaba dibujado en el Senado como en los nuevos junto a los otros legisladores gualeyos, Matorras jamás cedió ante las chicanas mediáticas del Intendente y jamás perdió la compostura.
Dentro de este armado político, al cual también incluyeron a la Intendente Witman, se realizó en el local de Luz y Fuerza la convocatoria a trabajar por la campaña 2013, donde se concentró todo el peronismo local, salvo el seudokirchnerismo de Erro y los desventurados gurises de la JP.
Pero a pesar de esta situación, Urribarri baja a Gualeguay avalando la propuesta errista y descolocándolo a Matorras, quien conociendo la problemática del contexto desoye la orden gubernamental de estar en la foto y se ausenta para asistir a una ineludible sesión del Senado, evitando consentir tan inútil estrategia.
A partir de esta decisión, más allá de que acompañe a Gaillard en la campaña dentro del departamento, Matorras está nuevamente solo como loco malo, lejos de la escena política propuesta por la estrategia urribarrista.
Para Erro es un traidor a quien jamás perdonará, para los legisladores es un boludo que se borró, y para otros Matorras es un dirigente confiable y distinto al resto.
Matorras no es la primera vez que opta por dar un paso al costado antes de consentir una situación con la cual no comulga, lo hizo en el 2012 y pareciera que lo está haciendo otra vez ahora.
Norman Robson para Gualeguay21

















